Nicolás Morales.

Por una verdadera “entrada literaria”

2012/07/19

Por Nicolás Morales.

Nada más desapacible que la entrada literaria colombiana. No se sabe qué viene, las editoriales guardan sus nuevos autores como secretos de Estado y a nadie le importa nada. Sin embargo, las editoriales colombianas alistan sus novelas con grandes, medianos y nuevos autores para que el segundo semestre intente equilibrar las finanzas de un año muy desigual. En Europa, continente de lectores, la entrada literaria adquiere una importancia tan grande como la llegada de las estaciones. Si en el verano se leyeron novelitas de playa, durante el segundo semestre se preparan para recibir una camada de buenos autores y de novelas frescas. La entrada literaria promueve a una gran cantidad de autores desconocidos, sirve de puente entre las editoriales pequeñas y los lectores, reafirma viejos valores con buenas ventas y dignifica best-sellers. Es un acontecimiento seguido por una prensa inteligente, por muchos comentaristas radiales y por hordas de gente. Y ya estamos en mora de organizar en Colombia la cosa. Van algunas ideas al medio editorial para armar y potenciar una verdadera rentrée littéraire en Colombia.

Escoger líderes de camada. Todas las editoriales —pulpos o independientes— escogerán sus novedades literarias. Muy bueno que sean colombianas, pero puede haber libros de todos los países. De lo que se trata es de lanzar un grupo fijo de novedades con fuerza y no con esa típica languidez que nos caracteriza. Hablar mucho de una decena de libros en lugar de callar sobre un centenar.

Las editoriales volverán a los buenos lanzamientos. Observo con sorpresa que un grupo de librerías independientes se tomaron los lanzamientos, que son fáciles de hacer, pues no requieren de hordas de fanáticos para llenar sus espacios, ya que son pequeños. Y eso está muy bien. Pero yo extraño los lanzamientos grandes y algo polémicos de las editoriales. El tráfico de la ciudad no permite los megaeventos del pasado, pero las casas de edición deberían volverse a armar de lanzamientos dignos. Digamos que, si una editorial hace un tiraje de dos mil ejemplares, ¿por qué el lanzamiento no aspira a llegar a dos mil lectores?

Las librerías harán un descuento del veinte por ciento en los libros de la entrada. Es solo una propuesta. Nada más. Sé que el Sr. Ossa, mis amigos los independientes y las Panamericanas podrían unirse por una vez para plantear una semana de descuentos con fechas determinadas. Se quejan mucho de la Feria del Libro, pero yo les veo pocas propuestas concertadas para atraer lectores.

Una revista hará foto de grupo. Si hay un grupo pequeño de autores nacionales (buenos y malos), nada mejor que una foto de grupo. Sé que puede haber mezquindades, intrigas y odios evidentes entre ellos y entre todos los demás y, por eso mismo, nada mejor que superarlos en unos pocos minutos de sesión fotográfica. La foto de grupo, en las revistas francesas, es una costumbre casi obligada entre los autores galos, y año tras año resulta maravillosa: politiza la selección, empodera autores e, incluso, nos permite reirnos al encontrar al o los colados de turno en cada selección. Imagínense una portada, digamos, con Vallejo (Fernando), Kalmanovitz (Manuel), Rosero (Evelio) y Medina (Efraim). ¿Qué deliciosas relaciones, juegos de miradas, gestos furtivos y futurología de márketing podríamos sacar solo embelesándonos en la contemplación de esta foto?

La televisión hablará inteligentemente de libros. Sé que no es fácil. Es la caja boba. Pero debemos aprovechar que las cadenas de noticias tienen nuevos directivos, creo, un poco más sensibles a lo literario. Con un reto: que la sección de nuevos libros sea presentada por un hombre o por una mujer y no por Barbie o Ken, o por algún sucedáneo del Cuentahuesos, como suele pasar. Esto resulta capital. Si no, la nota se va al piso. Necesitamos tres minutos de un intelectual divertido por día, o por emisión del noticiero, en cada canal, dedicándoselos a un libro nuevo cada vez.

La gente comprará libros. Lo olvidaba. De nada sirve hacer campañas si la gente no compra libros. Y cuando digo gente me refiero a usted, que ha comprado esta Arcadia o que la está leyendo por Internet. Entonces la recomendación sería: usted comprará libros. De lo que se trata es de escoger las buenas novelas que lo van a animar este semestre. Y de leer, leer mucho. Para olvidarse de la patética política nacional, de sus hijos adolescentes, de la declaración de renta o de esta ciudad caótica y enferma que devora nuestros buenos años de lectores.

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