Traidor de clase

Marta Ruíz habla sobre el presidente Juan Manuel Santos y su deseo de que se le considere un "traidor de su clase".

2010/01/25

Por Marta Ruiz

Uno de los epígrafes más divertidos que he leído en mi vida lo puso el recién fallecido escritor paisa Jaime Espinel en su libro Alba negra y se lo atribuye a un tal Álvaro Vélez. La frase dice: “Es tanta la confusión reinante, que ya no sé si soy de los nuestros”, y no es más que una adaptación de la famosa sentencia del español Pío Cabanillas, quien dijo: “A veces la política se complica tanto, que ya no sé si soy de los nuestros”. La frase le viene como anillo al dedo al presidente Juan Manuel Santos, quien en su entrevista de año nuevo con Patricia Lara, publicada en El Espectador, exhibió su ilusión de que algún día se le considere un “traidor de su clase”, como ha sido considerado Franklin Delano Roo-sevelt en una reciente biografía que parece tener fascinado a Santos. Un traidor en el sentido de ser un aristócrata y millonario y, sin embargo, un reformador con ideas sociales.

 

Yo creo que si se lo propone, puede lograrlo. La traición es un atributo deleznable en la literatura, donde los personajes más abyectos traicionan por dinero, ambición o egoísmo; pero de lo más común en la política donde la mayoría piensa como Santos: que los únicos que no cambian de ideas son los imbéciles. La lealtad y la coherencia son dos virtudes que escasean mucho en el mundo. Quizá por eso en 1960 Jean Paul Sartre, cuando entrevistó al Ché Guevara dijo que el carisma que éste emanaba provenía de una característica harto peculiar y es que era de los pocos hombres cuyo pensamiento y actos iban en la misma dirección. Obviamente, la línea divisoria entre las férreas creencias y el fanatismo también suele ser difusa.

 

Yo, la verdad, a estas alturas no se cuál es el verdadero Santos. Cuáles son sus verdaderas convicciones. Muchos de sus más enconados críticos del pasado lo ven como un sorprendente caso de Dr Jekyll y Mr Hyde a la inversa. La oveja descarriada del canon democrático que vuelve al redil. O mejor aún, un converso en el buen sentido de la palabra, que no le teme a la palabra reforma agraria, que quiere poner a tributar a los más ricos, y que un día amanece de buenas pulgas y decide subirle el sueldo a los trabajadores, a pesar de que pocos días antes el Gobierno había dado un penoso espectáculo de michicatería. Supongo que a eso se refiere Santos cuando dice que podría terminar siendo un traidor de su clase. Pero falta mucho para que ello ocurra. El Presidente es un liberal pragmático, ortodoxo, racional y, sobre todo, institucionalista. Pero de ahí a ser un reformista en toda la extensión de la palabra, hay mucho trecho. Restitución de tierras no es reforma agraria; y falta mucho para que la base tributaria y la política laboral y económica realmente apunten al alma de todos nuestros males: la inequidad. Los tres mil pesitos que le subió Santos al salario ayudan, pero no tienen nada que ver con la justicia social.

 

En ese sentido tiendo a estar más de acuerdo con los comentaristas de derecha que acusan a Santos, no de traicionar a su clase sino de alejarse cada vez más del legado de Uribe (y los de su clase). Porque la clase de Uribe, por supuesto, no es la misma de Santos. Es así como la rápida y hasta insólita reconciliación con Chávez ha normalizado los negocios de gente de “su clase”; ponerle orden a las tierras, con restitución y legalización de predios les sirve no sólo a las víctimas sino a los inversionistas de “su clase”. Y tener un gabinete tecnócrata y una fluida relación con la justicia era un imperativo de la gente de “su clase”.

 

Porque no es Santos quien traiciona a Uribe, sino la clase de Santos la que encuentra ahora incómodo, antiético y hasta antiestético a Uribe. Puede que al final de su gobierno Santos no sea invitado a domar potros a ninguna finca, pero tengo la convicción de que seguirá jugando golf como siempre, con sus amigos. A lo sumo eso se llama traicionar con clase.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.