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Afro-Colombia

Luis Daniel Vega reseña el noveno albúm del sello holandés independiente Otrabanda Records, Pacífico Colombiano: Music Adventures in Afro-Colombia

2010/03/15

Por Luis Daniel Vega

Desde el suroriente de Panamá hasta el noroccidente de Ecuador, el Pacífico colombiano es una inmensa extensión de selva donde la música fluye incontenible, de la misma manera que lo hacen los más de 240 ríos que atraviesan este prodigio geográfico amenazado. Allí, donde antes de la Conquista habitaban más de 600.000 indígenas, llegaron entre el siglo xv y la segunda mitad del XX negros provenientes del Congo, Guinea y Sudán, además de la migración de mestizos del interior andino colombiano golpeados por la Violencia. De esta manera, el Pacífico colombiano es una zona culturalmente híbrida, llena de cantos y poesía, en donde aún persisten los ecos de las danzas cortesanas españolas, los formatos de bandas marciales europeas, los bambucos andinos y las sonoridades provenientes de Cuba; músicas que al pasar de los años fueron asimiladas por el currulao y la chirimía, dos formatos musicales donde se encuentran revueltos una diversidad de géneros y estilos como el bunde, el abozao, la juga, el makerule, el bambazú, el canto de boga, entre otros ritmos relevantes de las zonas costeras del Valle, Cauca, Nariño y Chocó.

A pesar del olvido, y de que en los sesenta Peregoyo y su Combo Vacaná ya habían resaltado algo de esta gran tradición musical, no fue sino hasta mediados de los noventa donde todas estas músicas cobraron un valor relevante no solo en la región y en las grandes ciudades como Cali y Bogotá, sino afuera de las fronteras criollas. Gracias a grupos como Bahía, La Contundencia, Saboreo, Naidy, Socavón, el Trío Atrato y, más recientemente, gente como ChocQuibTown (CQT), La Revuelta y Liliana Montes, las sonoridades del litoral Pacífico se hacen visibles en un país obnubilado por tres o cuatro artistas de turno.

No es de extrañar entonces que no sea de Colombia de donde provenga una de las contadas compilaciones que se han hecho en torno a las músicas del Pacífico. Obsesionado por las músicas de raigambre creole (en su mayoría vivas en Curazao) y, en especial por todo aquello que provenga de África, Scott Rollins fundó en el 2002 Otrabanda Records, pequeño sello holandés independiente que con Pacífico Colombiano: Music Adventures in Afro-Colombia llega al noveno volumen de un catálogo que incluye grabaciones de héroes curazoleños de la canción como el grupo Serenada y Oswin Chin Behilia, además de colecciones que giran en torno al highlife, el soukus, el funk, la rumba congolesa y el afrobeat. Dentro de su curiosidad, Rollins no ha sido ajeno al sonido del Pacífico colombiano. En el 2004 editó con lujo de detalles El rey del currulao de Peregoyo y hoy produce esta nueva compilación donde incluye 14 cortes que, de alguna manera, nos dibujan un panorama ecléctico de lo que ha sucedido en más de 10 años de producciones discográficas provenientes, en su mayoría, de Quibdó, Buenaventura, Bogotá y Cali.

Desde la desenfrenada fanfarria de clarinetes presente en Markitos y la Sabrosa de Buenaventura hasta la chirimía de Francisco Peña (trompetista bonaverense exiliado en Holanda, responsable en gran medida de esta compilación) este disco no da tregua y puede pasar del sonido moderno (cargado de electrónica, hip hop y groove funkero) de CQT, La Revuelta y Liliana Montes, hasta el sonido de la marimba de chonta que emana misteriosamente de bandas como Socavón y Bahía. Salvo la aparente ausencia de José Antonio Torres ‘Gualajo’ (que es conjurada por su aparición en el tema “Adiós Guapi” del grupo Naidy) nadie hace falta aquí, ni siquiera clásicos como “La iguana” de Peregoyo y su Combo Vacaná. Sonido impecable, juiciosas notas de Lucas Silva y la inclusión de “El piloto”, tema inédito de Alfonso Córdoba ‘el Brujo’ hacen que esta colección sea infaltable en las discotecas. Desde ya esperamos que algún sello tome el riesgo y lo distribuya acá en Colombia, lugar donde olvido es el aire que respiramos.

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