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Breve historia del mito

Azriel Bibliowicz reseña la obra introductoria de Karen Armstrong Salamandra, 2005 160 páginas

2010/05/20

Por Azriel Bibliowicz

El propósito de toda obra introductoria es presentarnos un abc de la materia que analiza. En otras palabras, es un vuelo de pájaro que busca ver el paisaje general y señalar cuáles son los tipos de árboles que predominan en el bosque. Es evidente que en toda introducción queda material por fuera y los silencios que guarda son tan dicientes como aquello que desea señalar. He ahí el gran dilema de las introducciones.

Breve historia del mito de Karen Armstrong es una obra introductoria, un vuelo de pajaro por el vasto y complejo tema de los mitos. Llama la atención la forma en que la autora organiza su material y las clasificaciones que establece sobre el tema. Armstrong agrupa mitos muy diversos, de lugares muy distantes, de acuerdo con épocas del desarrollo social como son: la mitología de los cazadores, agricultores, el nacimiento de las ciudades y lo que ha denominado Kart Jasper, el momento axial, que sería aquel en el cual surgen las grandes religiones, tal como las conocemos hoy día.

Para la autora, uno de los grandes problemas de nuestra sociedad tecnológica radica en haber aceptado el logos o una visión científica y tecnológica como respuesta única a nuestras preguntas vitales; dejando de lado el papel que cumplía históricamente el mito. El nuestro es un mundo desmitoligizado. Pero el vacío que genera la desaparición de los mitos, según Armstrong, debe entenderse como un retroceso social.

Y si bien los mitos han sido reemplazados por la literatura, la novela laica no logra llenar el vacío que ha dejado la desaparición de los mismos. Los novelistas y artistas operan al mismo nivel de la conciencia que los creadores de mitos y por ello es lógico que se alimenten de ellos. Sin embargo, el hambre de respuestas que ha provocado la desaparición de los mitos no ha podido ser satisfecha por una visión científica. Para la Armstrong los mitos nos humanizaron y enseñaron a comprender el mundo. Su desaparición nos deja frente a una falta de respuestas y una ansiedad insondable.

Breve historia del mito concluye que frente al vacío que deja la desaparición de los mitos y la incapacidad de los líderes religiosos profesionales de cumplir con el papel de los sacerdotes de antaño, ojalá los artistas puedan desempeñar dicho papel y aportar esa sabiduría tan necesaria para nuestro desorientado mundo.

Sin embargo, debo señalar que es esperanza algo ingenua por parte de la autora, ya que a pesar de los vasos comunicantes que ella bien señala entre el arte y el mito, no creo que éste sea el papel que necesariamente deba cumplir el artista en nuestros días.

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