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Cambio de rumbo

Daniel Pardo reseña el cuarto álbum de Chambao, Con otro aire

2010/03/15

Por Daniel Pardo

Es Chambao. Así, como siempre. Con su música siempre oíble, de letras sin pretensiones e inteligentes, con su estilo fusión y, mejor que nunca, la voz ronca de la Mari. Pero hay algo que no cuaja en este nuevo álbum, algo que falta, eso que hacía de Chambao una banda para rumbear y descansar a la vez, eso que le daba un toque sofisticado, un matiz refrescante.

Según el dialecto andaluz, ‘chambao’ significa una carpa improvisada en la playa para protegerse del sol y la brisa. En Con otro aire, el cuarto álbum de esta banda de Málaga, poco soplan vientos nuevos ni brilla el sol. Podría reducirse al componente electrónico el hecho de que este álbum suene diferente. O, también, podría ser la ausencia del guitarrista, que ha decidido dejar la banda después de seis años. Son varios los factores, pues, pero el pop de Chambao ya no es el mismo.

Los grandes éxitos que la hicieron una de las bandas más reconocidas en habla hispana, como “Ahí estás tú” y “Pokito a poko”, tenían la gran característica de fusionar bien el chill con el flamenco. Así empezó el proyecto, cuando la Mari, Edi y Dani grabaron el primer disco que por su nombre ya decía mucho: Flamenco Chill. El álbum, con ocho canciones de autoría del trío, vendió 90.000 copias. El siguiente fue mucho más autónomo y se llamaba Endorfinas en la mente, que es, según muchos, lo mejor de la banda. Después se fue Dani y salió Pokito a poko, una buena producción con guitarras fenomenales que, compuesta de fusiones coherentes, logró canciones encantadoras como “Mi primo Juan”, “Camino interior” y “Dibujo en el aire”. Ahora se fue Edi y llega este trabajo bastante más subjetivo, obra propia de la Mari: si bien la cara de la banda, no necesariamente la más talentosa.

A la líder le dio cáncer, se recuperó y se enamoró. También escribió un libro e hizo diferentes colaboraciones, como la de Ricky Martin en su Unppluged, que la hizo famosa para un público desconocido para ella. De ese contexto salió este álbum en el que les dio mucha libertad a los productores y a la disquera. Y se nota: hay una cantidad abundante de sonidos árabes y letras con sentido social y político. Y no está mal: como decía, es Chambao, sigue siendo interesante y se deja oír. Solo que es esta vez la influencia musulmana y africana, muy en la onda andaluza, opacan el tono de antes.

Y además de fusiones nuevas, hay colaboraciones con artistas externos: Estrella Morente, en “Lo bueno y lo malo”; Enrique Morente, en “Respira”; y el grupo mexicano Camila, en “Yo soy quien”. El sencillo es “Papeles mojados” y puede ser la mejor canción del disco, cuya calidad es descendente: las tres primeras canciones, entre ellas esa, son óptimas, pero a medida que avanzan los tracks aparecen los lugares comunes y la reiteración de ritmos empieza a aburrir.

Si bien el disco es muy humano y sensible, la Mari parece ser una mujer complicada. ¿Por qué se quedó sola? Difícil saberlo, pero la banda ha cambiado mucho en pocos años: ya son ocho los integrantes, aunque, paradójicamente, parece un proyecto de solista.

Con otro aire merece ser oído, sobre todo si uno conoce la trayectoria de la banda. Es un deber de todo fanático conocer lo nuevo del grupo y, con ojo crítico, darse cuenta de que hay algo diferente que no precisamente recuerda sus mejores pasos. Con las nuevas fusiones de ritmos flamencos, poperos y orientales, Chambao trae otro aire, otra cara y otro objetivo: no necesariamente mejor, pero sí interesante.

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