Campo de guerra, Sergio González. Anagrama

Campo de guerra, por Sergio González

Mauricio Sáenz reseña 'Campo de guerra', de Sergio González.

2014/09/23

Por Mauricio Sáenz

Nunca tantos padecieron por tan pocos. Sergio González Rodríguez suelta esa frase en un aparte de su ensayo Campo de guerra, pero lo hace como si esas seis palabras no compendiaran toda su angustiosa denuncia. Es, claro, una paráfrasis de lo dicho por Churchill a propósito del puñado de pilotos que salvaron a todo un país en la batalla de Inglaterra. González, en cambio, se refiere a los escasos pero poderosos responsables de una guerra distinta, ubicua, a veces silenciosa pero siempre presente, que aflige a la humanidad en su conjunto desde comienzos del siglo xxi.

Esos pocos hombres y mujeres, dice González, dirigen desde sus centros de poder un “plan estratégico de militarización del mundo”, en busca de consolidar un “cambio integral de la civilización que urge comprender: la era del transhumanismo planetario de cariz tecnológico y militar. Las sociedades del futuro vigiladas y controladas”.

González dedica buena parte del libro a analizar el caso de México, cuyas características no son ni mucho menos exclusivas. Según su perspectiva, el presidente Felipe Calderón, al declarar la “guerra” contra las drogas a finales de 2006, equiparó el concepto del narcotraficante con el de terrorista e inscribió a su país en ese conflicto global nacido después del ataque a las Torres Gemelas.

De ese modo el país se convirtió en un “campo de guerra”, un laboratorio bélico para el siglo xxi: se apoya en múltiples estudios e informes privados y oficiales para demostrar que Estados Unidos a partir de la Iniciativa Mérida presionó para que se militarizara la represión del narcotráfico. De ese modo su docilidad ante los dictados de Washington se sumó a su corrupción endémica para llevar a México a la situación actual: “Un Estado sin derecho o un an-Estado en el que, pese a una larga tradición constitucional y la existencia de protecciones para la libertad de expresión y de creencias y la independencia judicial, lo legal y lo ilegal coexisten en una disfuncionalidad apoyada en poderes fácticos que simulan legalidad y legitimidad, ante una sociedad cada vez más indefensa en la que el 98 por ciento de los crímenes permanecen impunes”. ¿Suena conocido?

El narcotráfico, analizado así, se convierte en uno más de los factores de la mutación geoestratégica que ha caracterizado los últimos años en camino al siniestro modelo de vigilancia y control. Un mundo en el que el liberalismo económico y la globalización, unidos a la guerra contra “el terror”, comienzan a borrar las fronteras nacionales y los Estados, en mayor o menor grado, enfrentan tensiones sociales provenientes de una revolución tecnológica para la que no están preparados.

Ese escenario tiene características novedosas como la ultracontemporaneidad e incluye el “tiempo real” de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación e internet, y “la tendencia a usar el inglés como lengua franca en todo el mundo”. Y el transhumanismo planetario, vinculado a la aspiración no ya de bienestar colectivo sino de la supremacía de los pocos actores que lo administran, no solo desde el poder político sino desde las grandes corporaciones transnacionales. Una era en la que el control y vigilancia de la gente mediante la tecnología (el eje de todo) se despliega en una “multidimensionalidad” que no le deja espacio alguno a su privacidad.

En ese nuevo orden mundial, marcado por la supervivencia de una democracia formal o procedimental en Estados-nación de soberanía cada vez más restringida, imperaría una cultura del unanimismo a cargo de élites militares, corporativas y financieras.

Campo de guerra se aproxima a los temas actuales con una mirada tan contestataria que a veces se acerca demasiado a las teorías conspirativas. Pero en su juego, las piezas del rompecabezas que ya conocemos por separado terminan por encajar. Y el paisaje que muestran es bastante oscuro.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com