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Chico fenómeno

Catalina Holguín reseña Panoramas. Lo mejor de McSweeney's

2010/03/15

Por Catalina Holguín

¡Es el Michael Jordan de la literatura norteamericana! No. ¡Es el J.D. Salinger de la Generación X!?No. ¡Es el Bill Gates de las editoriales independientes! No. Es Dave Eggers, el joven escritor norteamericano que desde que publicó hace siete años sus memorias bajo el aventado título Una historia asombrosa, conmovedora y genial, cambió la cara de la industria editorial independiente de Estados Unidos con su editorial McSweeney’s, que publica las revistas McSweeney’s, The Believer, Wholphin, además de novelas, antologías y libros de no ficción. El hiperactivo escritor también fundó un centro de enseñanza gratuita de escritura para jóvenes y niños en San Francisco llamado 826 Valencia (el cual ya cuenta con siete sucursales en Estados Unidos), edita la serie anual de antologías The Best American Nonrequired Reading con sus estudiantes del centro de escritura y colabora para diversas revistas. Con sus memorias, Eggers logró de un solo golpe entrar a los finalistas del Premio Pulitzer, permanecer durante más de quince semanas a la cabeza de los libros más vendidos de Estados Unidos, y contar en cuatrocientas páginas (usando todo tipo de artificios posmodernos) cómo crió a su hermano menor después de la súbita muerte de su papá y su mamá con iguales dosis de humor, sensibilidad y energía.

Desde entonces, Eggers fundó la revista Timothy McSweeney’s Quarterly Concern y el sello McSweeney’s bajo el cual publica sus novelas y las de otros destacados escritores. Desde su nacimiento, la revista se volvió hogar de cuentos experimentales (y algunos más tradicionales), historias marcadamente graciosas (y otras menos), pero sobre todo, la revista se convirtió en vitrina de escritores contemporáneos de habla inglesa consagrados, como Lemony Snicket, Michael Chabon y Nick Hornby y de otros tantos menos conocidos.

La presente antología, publicada por Random House, recoge en dos volúmenes treinta y cuatro escritos de autores de habla inglesa. En esta ambiciosa colección hay lugar para todos los géneros, estilos y tonos: una meditación sobre la muerte y la violencia al estilo de Thomas Browne titulada “Tres reflexiones acerca de la muerte”, de William T. Vollmann; un provocador cuento breve sobre los amores adolescentes de la autora inglesa Zadie Smith llamado “La chica del flequillo”; un artículo sobre la escritura de un artículo sobre un viaje al Cairo de Stephen J. Shalit; y “Montaña arriba, en lento descenso”, una extensa crónica ficticia sobre el ascenso al Kilimanjaro escrita por el mismo Eggers.

La publicación de esta antología abre las puertas a nuevas lecturas de autores de primerísima calidad que ya están traducidos al español, como George Saunders y David Foster Wallace a la vez que entusiasma con nombres de otros que aún no se consiguen en español. Quizá por este motivo, a diferencia de la edición original, la de Random no incluye breves perfiles de los autores, un apéndice crucial para continuar explorando el trabajo de algunos (como K. Kvashay-Boyle, Paul LaFarge y Ann Cummins) y también para demorar el reencuentro con otros (como Sean Wilsey y Rick Moody). La versión en español de esta recopilación también peca por su sobriedad. A diferencia de las revistas McSweeney’s y de las antologías publicadas bajo el mismo sello, los libros de Random obvian los extravagantes diseños de cajas, tapas y cubiertas usados por la editorial de Eggers. Esta conservadora traducción gráfica se manifiesta también en la edición de la introducción a la antología. Mientras que en la introducción original Eggers hace juegos tipográficos y usa toda suerte de apuntes sarcástico-babosos, en la más contenida versión española encontramos a un Eggers más serio y más formal de lo normal. No por esto Lo mejor de McSweeney’s deja de ser una valiosa muestra de la actual producción literaria de habla inglesa y una invitación a seguir más de cerca el trabajo de Eggers.

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