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Claves ocultas del poder mundial

Alfonso Cuéllar Araújo reseña Claves ocultas del poder mundial de José Lesta y Miguel Pedrero Edaf, 2006 369 páginas

2010/03/15

Por Alfonso Cuéllar Araújo

Si usted cree que el presidente George Bush forma parte de un complot satánico, Claves ocultas del poder mundial está hecha a su medida. Si piensa que todos somos apenas unas marionetas manejadas al antojo por un pequeño grupo de industriales y líderes políticos mundiales, no se pierda ni una letra de esta obra de los periodistas José Lesta y Miguel Pedrero. Si le fascinan las sociedades secretas que hacen ritos ancestrales, paganos y orgías sexuales como las que ilustró con lujo de detalle la película de Stanley Kubrick Ojos bien cerrados, compre este libro. Y si es de aquellas personas que ve conspiraciones por todas partes y planes maquiavélicos detrás de cada esquina, con seguridad le interesará esta obra.

Pero si en cambio usted no traga entero y tiene conocimiento básico de la historia, sería mejor evitarse la penuria de leer este libro. Es más: vea televisión.

Es difícil que un temario tan interesante como revelar los misterios del poder oculto sea tan aburrido. Que un libro que en su portada promete historias extraordinarias sobre Osama Bin Laden, la masonería, la CIA y Fidel Castro, y que en su contenido promete develar además lo más íntimo de Adolfo Hitler, entre otros, no genere un sentimiento de asombro sino todo lo contrario, es insólito. Pero los autores lo logran. Una verdadera lástima. Y no es que el libro no esté bien investigado. En realidad es admirable el número de fuentes consultadas, y algunos de los hechos inéditos que cuentan. Sin embargo, esas anécdotas están demasiado esparcidas en el texto. Como dicen por allí: estuvo escasito, perdón exquisito.

La cantidad no reemplaza la calidad. En un libro como éste, que promete tanto, no es suficiente abrumar al lector con resmas de información. Son esenciales, e incluso más importantes, los análisis, las interpretaciones y las conclusiones. Y es aquí donde fracasan estruendosamente. La evidencia que proveen para adelantar su tesis central –el poder mundial es manejado por sociedades secretas y las artes negras– no pasa el mínimo estándar, la llamada duda razonable.

Posiblemente lo único rescatable es que recomiendan leer tres obras de interés universal: La rebelión de Atlas de Ayn Rand, El mundo feliz de Aldous Huxley y el Arte de la guerra de Sun Tzu. Para los autores son pruebas fehacientes de la conspiración mundial.

No es para tanto, pero léalos de todos modos. Bajo su propio riesgo.

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