RevistaArcadia.com

Clock Around The Rock

Eduardo Arias reseña Clock Around The Rock de Sandro Romero Rey Aguilar, 2008 331 páginas

2010/07/02

Por Eduardo Arias

Una de las cualidades de Sandro Romero Rey ha sido la de moverse con gran propiedad en terrenos tan disímiles como la dramaturgia, la curaduría literaria de la obra de Andrés Caicedo, el cine en todas sus manifestaciones, locutor y periodista de radio, así como la pasión por la literatura y el rock. Pero no ha sido rockero pasivo, de coleccionar discos y de ir a los conciertos las raras veces que Mahoma viene a las montañas de Colombia. Al revés, su pasión extrema por los Rolling Stones lo ha llevado en varias ocasiones a ser la montaña que va a Mahoma. Este libro de crónicas es el fruto de sus cinco peregrinaciones para ver a los Rolling Stones, más otros conciertos que presenció durante sus estadías en Europa y los pocos que llegaron a Bogotá. Además de los Stones, se refiere a presentaciones de Prince, Rod Stewart, Bob Dylan, Lou Reed, Elton John, Madonna, Michael Jackson —dos textos paralelos del mismo concierto, uno para quienes lo aman y otro para quienes lo odian—, Eric Clapton y siguen más firmas. También incluyó homenajes post mórtem a John Lennon y George Harrison, una breve y concisa descripción de la abrumadora discografía de los Rolling Stones, un muy buen catálogo de grandes películas alrededor del rock y alguno que otro safari por las calles de París y Londres en busca de lugares donde nacieron, vivieron o murieron estrellas del rock.

La prosa está plagada del humor inteligente que despliega Sandro Romero para referirse a las anécdotas de cada concierto, así como a sus compañeros de aventuras en cada una de estas expediciones. De nuevo saca a relucir su gran capacidad para armar juegos de palabras: KLM por Karen Lamassonne; ‘La Claudilla del Pueblo’ por Claudia Valencia Gaitán, nieta de Jorge Eliécer Gaitán.

Pero el gran aporte del libro son sus muy lúcidas reflexiones y reseñas críticas acerca de las bandas que anteceden gran parte de sus crónicas. Casi siempre resulta muy difícil traducir en palabras (por lo general adjetivos) las sensaciones que deja algo tan abstracto e indefinible como la música. Como dice la frase que le han atribuido a varios músicos: “Escribir de música es como bailar arquitectura”. Y a ratos Sandro Romero, en su afán por intentar transmitir la emoción que sintió, cae en la trampa de clichés del tipo “tocó el cielo con las manos”. De todas maneras este libro es un documento muy valioso, y más en un país donde la oferta de libros sobre música es tan escasa.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.