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Colombia independiente

Daniel Vega reseña la última compilación de artistas colombianos de Chonta Records, Nueva Colombia: A new Generation of Colombian Music

2010/03/15

Por Daniel Vega

Desde mediados de los años noventa Juan Sebastián Monsalve, Hugo Candelario, Antonio Arnedo, Iván Benavides y Teto Ocampo, entre otros, músicos de la escuadra de la nueva música colombiana se olvidaron de las grandes disqueras y optaron por hacer sus discos.

El sello independiente Chonta Records es una de las coaliciones musicales abanderadas del movimiento. Liderado por el pianista Pablo Mayor y Robert Kelley Ayala, Chonta ha lanzado ya ocho grabaciones, la última de ellas una compilación de sus artistas. Titulada Nueva Colombia: A new Generation of Colombian Music, esta colección nos da una idea bastante nítida del fenómeno pues las propuestas que allí se encuentran gravitan dentro de una ecléctica mixtura de géneros donde el rock, el jazz, el funk y el hip hop se funden con bullerengue, fandango, porro, champeta, bambuco, cumbia y currulao.

El viaje inicia con la desgarradora voz de Etelvina Maldonado quien interpreta “Por qué me pega”, uno de los bullerengues más hermosos que se incluyeron en el álbum debut del proyecto Ale Kumá dirigido por el contrabajista Leonardo Gómez. Le sigue Folklore Urbano, el ensamble liderado por Pablo Mayor, con la muy bailable “Dobladillo a la lengua” y más adelante encontramos “Ningún detalle”, champeta que Curupira asimila bajo una fuerte influencia de la esquizofrenia bogotana. La cuota bumanguesa está representada por Cabuya, quienes nos ofrecen “El billetico”, un tema donde se hace evidente el afán por comunicar, bajo un finísimo sentido del humor popular, la situación de los niños de la calle. Similares en cuanto a los contenidos líricos nos topamos en primera instancia con “El hueco”, tema extraído de Raza, la más reciente grabación de Mojarra Eléctrica, sin lugar a dudas uno de los paradigmas musicales de esta generación al igual que Chocquibtown, trío de hip hop que con “Somos Pacífico”, además de relatar su idiosincrasia costera, le ha dado un vuelco radical a la manera de hacer rap en Colombia. Mucho más introvertidos resultan “Canción mandala” de Coba (proyecto personal del genial guitarrista Sebastián Cruz en el que aparece la desconocida voz de Yarimir Cabán) y “Pececito de agua” de Marta Gómez, dos voces femeninas que no intentan cantar a la manera de las legendarias cantaoras sino que hallan su timbre en las calles de la ciudad. La porción más tradicional del compilado, aparte de Etelvina Maldonado, es “Encarnación” (homenaje al desaparecido maestro de la percusión), una auténtica gaita consumada por La Cumbiamba Eneye. El periplo continúa en Medellín, de donde procede Puerto Candelaria, quienes nos ofrecen “Porro lateral”, ingeniosa muestra de lo que sucede cuando el “chucuchucu” se encuentra con el jazz. Inmersos también dentro de este género podemos apreciar “Fanny”, endiablado fandango en clave funky de Samurindó; la nostalgia andina de “Bambuco de la orilla”, tema original del pianista Ricardo Gallo y “Festina lente”, un enigmático porro interpretado por Asdrúbal, sexteto que junto a Gallo transitan un terreno bien arriesgado pues se sumergen en las difíciles atmósferas del freejazz.

Como sucede con casi todos los compilados, de seguro no se harán esperar los detractores. Quizá muchos dirán que el criterio de selección descabezó algunos personajes imprescindibles. Es cierto, se siente la ausencia de Guafa Trío, Capicúa, Bahía, Pacho Dávila, Primero Mi Tía, Manuel Borda, Tumbacatre, Palos y Cuerdas y un largo etcétera. Sin embargo, alegrémonos y celebremos. El hecho de que el espacio de un disco no sea suficiente para albergar todo lo que está sucediendo es el síntoma de que el asunto no es ninguna intuición. Va para largo y con buena música por delante.

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