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Colombia: Máscara mediática de un rostro que no se perfila

Hernán Darío Correa reseña En la encrucijada. Colombia en el siglo XXI de Francisco Leal Buitrago

2010/03/15

Por Hernán Darío Correa

En este libro, sus veintiún autores analizan el país de las últimas tres décadas, por medio de sus actores institucionales y sociales (gobierno, congreso, judicatura, militares, partidos, iglesia, empresarios, sindicatos, movimientos sociales y de mujeres, guerrillas, paras y narcos), y de algunas políticas públicas (reformas económicas y de la justicia, paz, seguridad y exterior); y sugieren hipótesis prospectivas. Su coherencia editorial y consistencia analítica revelan intensas movilidades económicas y sociales, pero también tradiciones, iniquidades y exclusiones sociales, junto con hermetismos institucionales, lo cual (les) produce profundas incertidumbres y un relativo pesimismo general sobre el futuro, derivados de la realidad misma, más allá de los acentos de sus autores.

Es evidente que la limitación de fondo está en el complejo proceso real. Pero, aun así, se termina el libro esperando una imagen de país, y sólo se encuentran fragmentos con esporádicos cruces, sombras que anuncian cosas y que permanecen en el trasfondo del escenario. Y se echan de menos, ante la ausencia de ensayos o de mayores referentes analíticos al respecto, luces sobre la trasescena ambiental, cultural, urbana “de los medios y las mediaciones”, y de las mentalidades.

Hace dieciséis años, Leal también coordinó el libro Al filo del caos. Crisis política en la Colombia de los años ochenta; y hace ya casi treinta, en 1978, se publicó Colombia hoy, presentado por Arrubla, quizás el primero de este tipo en el país. Ambos, junto con éste, hacen parte de una impensada serie de seguimiento a las “encrucijadas”, que invita a un balance de estos trabajos, y sus aportes al esclarecimiento de la “opacidad nacional” (Gaitán Durán, 1959, en los umbrales de un cambio de ciclo de violencia como el que ahora vivimos); sobre todo después de haberse reiterado que nuestra realidad está “sobrediagnosticada”. Pero no siempre se ha avanzado: en la compilación del 78 se incluyó un trabajo sobre la literatura colombiana, y varios de síntesis histórica y política; ahora, aunque hay mayor profundidad particular, echamos de menos otros ensayos sobre temas como los citados, más análisis transversales e hipótesis integrales sobre las actuales complejas imbricaciones de poder, economía, política, delito, crisis humanitaria, pobreza y desarrollo. Son muchos, por ejemplo, los cabos sueltos entre el destino de los partidos y sus cuotas de responsabilidad histórica por el paramilitarismo, o entre el papel del congreso y la concentración de riqueza –balance de las agendas legislativas y procesos económicos–, o entre el envilecimiento de la política y la profunda crisis humanitaria, el desempleo y la pobreza. Empero, aquí se encuentra un exhaustivo recuento analítico de obligada consulta, que facilita con creces la tarea que sigue. Y se revelan perfiles ciertos, así estén invertidos: en el país se ha ido puliendo con el apoyo de los medios una máscara institucional y de gobierno, que ofrece una sorprendente síntesis de los principales rasgos de ese largo período, en la figura de Uribe Vélez, el auténtico heredero de una forma dominante de hacer política, de articular poder y economía en estas tres décadas, en tanto ha sabido hacer la síntesis del clientelismo de los setenta, el favoritismo lopista a los grandes propietarios agrarios, el estatuto de seguridad de Turbay, la mediática de Belisario –saltándose “las mulas cansadas de los partidos”–, la lógica barquista de “sanedrín”, el pragmatismo y la implacable apertura gavirista, el cinismo de Samper, y la entrega incondicional de Pastrana al gobierno de los Estados Unidos.

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