Como en el jazz

Álvaro Robledo reseña "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" del escritor japonés Haruki Murakami.

2010/06/22

Por Álvaro Robledo

La última novela del escritor japonés Haruki Murakami traducida al español se llama El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Publicada en Japón en 1985 en el momento en que Murakami pasaba de ser un escritor de culto en su país a un éxito masivo de ventas en todo el mundo, contiene todas las características que hacen que Murakami sea para mí, un autor tedioso, perdido en su propia fórmula.

Si bien es cierto que todo artista repite una y otra vez la misma historia bajo diversas formas para intentar alcanzar su propia verdad, el caso de Murakami deja ver en exceso las costuras de su tejido (único pecado que ningún escritor debería cometer, en palabras de su compatriota Yukio Mishima, el otro japonés que logró ser best seller en Occidente). Quizás el haber regentado durante varios años un club de jazz le entregó las herramientas del género con todo lo que eso implica: las novelas de Murakami son como interminables solos de jazz que sólo pretenden dar cuenta de su capacidad de escribir siempre libros de más de 400 páginas. Empieza el tema: primero el “despiadado país de las maravillas”, una suerte de Alicia tokiota en clave de ciencia ficción, un mundo orwelliano en el que el protagonista es un calculador de oficio que trabaja para el Sistema, perseguido por las bandas de los Semánticos y los Tinieblos, quien tendrá sus amoríos de hombre semi-rudo pero tierno, por supuesto muy inteligente (aún cuando es humilde con su condición de genio), con problemas de erección (quizás por toda esa inteligencia), quien fluctuará amorosamente entre una gordita adolescente vestida de rosa con aretes geométricos, nieta del verdadero genio-dios creador del libro, y una bibliotecaria esbelta que no puede parar de comer pues tiene una dilatación gástrica. Aquí empieza el solo que divaga (como en el jazz) por vericuetos más o menos interesantes. Y de aquí introduce (como en muchas de sus novelas) el segundo instrumento, o la segunda línea temática: “el fin del mundo”, un lugar amurallado, con unicornios que comen los corazones de quienes han perdido su sombra, la cual a su vez ha sido recortada por el guardia del lugar, un gigante que convierte al lado B del protagonista (aunque eso sólo se sabe luego de unas 200 páginas, o eso cree Murakami) en “lector de sueños”. Nos dispara, a quemarropa, con todas estas imágenes (que para un no-cortazariano como yo, es algo parecido a la desazón o al asco puros), pero el mismo guardia nos advierte (y tengo que aceptar por un momento que pensé que hablaba sobre la experiencia de leer el libro): “Comprendo tu amargura, pero todo el mundo tiene que pasar por esto. Y tú también tienes que soportarlo. Después, sin embargo, te llegará la salvación. Y entonces se desvanecerán tus inquietudes y tu dolor. Todo desaparecerá. Créeme: las sensaciones efímeras nada valen. Hazme caso y olvida a tu sombra. Esto es el fin del mundo”.

Así discurre y divaga (como en el jazz) durante páginas y páginas yendo de un lugar a otro hasta que vuelve al tema central: la historia que ocurre entre el fin del mundo y el país de las maravillas, divagaciones que adereza con una de las características de su literatura: traducir la cultura pop norteamericana en términos de la sabiduría intemporal de Oriente. La mayoría de sus novelas, si bien con momentos divertidos, nunca han sido de mi agrado. Recomiendo sus cuentos, en los que recorta a unas páginas estas historias interminables que entiendo que gusten tanto: son como las telenovelas. Yasutaka Tsutsui, un excelente escritor japonés dijo (y me adscribo) cuando le preguntaron acerca del boom de Murakami: “No sé qué responder. Yo cada vez soy más viejo, y Murakami es todavía joven, y sus lectores lo son aún más. ¿Qué será lo que les gusta de él? La verdad es que no lo sé. Yo he leído su obra y, bueno, por supuesto creo que está bien. No obstante, me parece que en Japón hay otros escritores de su mismo nivel que…”

 

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Haruki Murakami

Tusquets, 2009

478 páginas $79.000

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