Como Medellín en la noche

José Alejandro Cepeda reseña "Romances Científicos" de Estados Alterados.

2010/09/21

Por José Alejandro Cepeda

En el Medellín de los años 80 era difícil ir en contravía: las balas rasantes se hacían cotidianas y el vallenato y la salsa se imponían en simultánea con la cultura del dinero fácil y la violencia de la mafia. La mayoría prefirió refugiarse en valores tradicionales antioqueños como la unidad familiar y el trabajo, mientras que los más jóvenes se concentraron en dos subgéneros del rock: el punk y el metal. En medio de ese cóctel explosivo, el mundo subterráneo paisa, materializado en bares legendarios como New York-New York (que homenajeaba una canción de Nina Hagen) o Casaverde en Envigado, ofreció espacios para referentes distintos dentro de la naciente escena alternativa colombiana. Así surgió Estados Alterados, banda pionera de la música electrónica nacional, que regresa ahora con un nuevo álbum de estudio tras quince años de ausencia.

Fernando “Elvis” Sierra (voz), Gabriel “Tato” Lopera (teclados) y Ricardo “Ricky” Restrepo (percusión) se sobrepusieron a las adversidades, que incluían la muerte de su antiguo baterista Carlos “Mana” Uribe, para dar a conocer y hacer respetar lo techno. En Colombia lo techno no pasaba de ser una curiosidad, apreciado por unos pocos, aunque ya grupos iberoamericanos como los conocidos Electrodomésticos, en Chile, o Aviador Dro, en España, tuvieran muchas millas recorridas. Desde un comienzo la modernidad de un proyecto que era capaz de defenderse sobre la síntesis de sonidos programados y los disparos de secuencias digitales, ganó mérito en torno al registro bajo de Elvis y unas composiciones que transitaban del new wave al pop, con un sonido elegante que los hizo ver desde entonces como la versión criolla de Depeche Mode. Sus álbumes Estados Alterados (1991), Cuarto Acto (1993) y Rojo sobre Rojo (1995) con canciones como “Muévete”, “El velo”, “Seres de la noche” (la joya de la corona del dark colombiano) o “La fiebre de marzo” los popularizaron también en América Latina cuando se vivía en los 90 la época dorada del video hecho en la región con el apoyo de Simón Brand.

Después fueron desapareciendo cuando muchas cosas volvieron a la normalidad, aunque contribuyeron en 1999 a un homenaje a The Cure con una versión de “A Forest” titulada “El Bosque”. Y se les vio reunidos con éxito para Rock al Parque de 2005, y después abrirle a Coldplay. Ahora, tras tres años de producción, ofrecen Romances Científicos, inspirados en uno de los nombres que se le daban a la ciencia ficción en el periodo victoriano.

Romances Científicos no es lo mejor de Estados Alterados, pero se deja escuchar como el intento de ponerse a tono en el nuevo milenio gracias a la producción del inglés Phil Vinall, con una sonoridad fiel a la electrónica pero alejada de los referentes latinos directos que introdujeron como artistas de los sellos Sonolux y Discos Fuentes. Parecen por momentos más una banda novata que una experimentada, y eso que puede parecer desventaja a la vez es buen signo de curiosidad. El nuevo material se defiende mejor en vivo en espacios reducidos o intermedios que en los masivos, pero es un buen nuevo punto de partida para un grupo que sigue teniendo la actitud de sonar diferente en un país que continúa estando alterado; o al menos, según ellos lo definen, seguir sonando como Medellín en la noche.

Romances Científicos

Estados Alterados

Independiente, 2010

$25.000

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