Camilo Hoyos.

Ser mujer negra de corazón

¡Negras somos! es una antología de 21 mujeres poetas afrocolombianas de la región Pacífica, compilada por los poetas Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo. Es una de las primeras, por no decir que la única, antología de poesía de mujeres del Pacífico colombiano. Reúne a mujeres negras y poetas nacidas antes de 1940 hasta la década de 1970.

2016/06/28

Por Camilo Hoyos

El 21 de mayo se celebró el Día Internacional de la Afrocolombianidad. Se trató de la segunda celebración en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes declarado por las Naciones Unidas, que tiene como finalidad trabajar sobre el derecho a la inclusión y a la no discriminación de los afrodescendientes. Se reconoció así que son una comunidad cuyos derechos fundamentales deben ser protegidos y promovidos. Si bien la Constitución del 1991 declaró a Colombia como un país multicultural y pluriétnico, y la ley 1381 de Lenguas Nativas busca el reconocimiento, la protección y el fotalecimiento de las lenguas de los grupos étnicos y sus derechos lingüísticos, todavía es largo el camino por recorrer en la visibilización de nuestras minorías. Por esto, no hay mejor manera de luchar contra la invisibilización y discriminación que leer a través de su poesía las voces apartadas y separadas de lo que denominamos la historia oficial.

¡Negras somos! es una antología de 21 mujeres poetas afrocolombianas de la región Pacífica, compilada por los poetas Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo. Es una de las primeras, por no decir que la única, antología de poesía de mujeres del Pacífico colombiano. Reúne a mujeres negras y poetas nacidas antes de 1940 hasta la década de 1970. Publicada por primera vez en 2008 por la Universidad del Valle, llena una ausencia exageradamente larga en la historia literaria de la poesía colombiana. Si bien escritores como Candelario Obeso, Manuel Zapata Olivella o Arnoldo Palacios han representado y dado voz y presencia a la cultura negra a pesar de las naturales exclusiones históricas, las mujeres nunca habían sido consideradas. Esta antología cumple con la labor de otorgarles un espacio en el panorama de la literatura colombiana.

La introducción de los compiladores ofrece un buen acercamiento a la historia literaria de las tradiciones afrodescendientes. Resalta cómo estas poetas son herederas no solo de la tradición rítmica de Candelario Obeso, sino que también se insertan en la del Harlem Renaissance de Claude McKay y Richard Wright en la década de 1920, del movimiento Négritude que cobró voz en la revista L’Étudiant Noir en el París de 1935, del poeta senegalés Léopold Sédar Senghor y Aimé Césaire, de Martinica. Por último, el reconocimiento y asimilación del Negrismo del poeta cubano Nicolás Guillén, entre otros: recoger e incorporar tradiciones ancestrales africanas.

Entre los comunes vasos poéticos que la antología propone, está la idea del regreso a África como punto de inicio y origen. Jenny de la Torre en “África mía”, rememora la musicalidad perdida de la palabra: “Ya no somos Nabumba, / Umbanda/ ni Ilele/ Ahora somos López,/Gónzález/ y Pérez”. Lucrecia Panchano escucha el llamado de África: “En tu fisionomía, pelo y piel, / África grita”. Mary Grueso reclama su color: “¿Por qué me dicen morena/ si moreno no es color/ Yo tengo una raza negra / y negra me hizo Dios”. María Teresa Ramírez lo pone en boca del tambor, que es también el maguaré amazónico: “Tocá ese tambor hijo mío, / vuelen sobre él tus manos mestizas, / confluye a tu sangre africana, / conluye a tu sangre india”.

Es poesía que se lee al compás del patacoré, del arrullo, del alabao, del bunde, del salves, del currulao, de la caderona y bámbara negra, estilos todos de la poesía afrodescendiente. Pero también está el verso libre de la experiencia moderna de ser negra en la ciudad, lejos de las raíces y en constante identificación en el mundo que vive. Leer estos poemas durante el Decenio es escuchar las historias que no habían llegado a nosotros. Es comprender a través de la poesía el reclamo en ese verso de Dionicia Moreno: “Déjame ser negra de corazón”.

Nota: Un extenso análisis de esta antología se puede encontrar en el Dossier Afrocolombiano e Indígena publicado en Cuadernos de Literatura (n.º 38) de la Universidad Javeriana a cargo de M’bare N’gon, profesor de la Morgan State University. Se encuentra online.

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