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'Terceto': una carta de navegación por la imaginación de Pablo Montoya

'Terceto', el más reciente libro del escritor colombiano Pablo Montoya, es una invitación a la imaginación y a la ensoñación. Leerlo exige romper las fronteras de los géneros.

2016/04/17

Por Camilo Hoyos

Terceto
Pablo Montoya 
Random House
280 páginas 

El último libro de semblanzas de Pablo Montoya es en realidad tres libros, Viajeros (1999), Trazos (2007) y Programa de mano (2014), conectados por “la atmósfera poética que los alienta”, o esa particular “visión de mundo y de los hombres” que el mismo Montoya confiesa en la nota de autor que cierra el libro. Sin embargo, son más que eso: son las coordenadas intelectuales y sentimentales que consolidan la carta de navegación que Montoya utiliza para imaginar su obra, visitando a (es decir, escribiendo sobre) los viajeros, pintores, obras, músicos o piezas musicales que han dejado huella en el autor de Tríptico de la infamia. Poquísimos escritores son tan serios y rigurosos como Pablo Montoya, así que este viaje que presupone visitar a los clásicos y modernos es a todas luces bienvenido. Se trata de un ejercicio literario que encumbra la reflexión poética de Montoya al obligarse a transponer los distintos lenguajes artísticos en aras de narrar una experiencia estética o, si se quiere, una experiencia de lectura: como lector de novelas, de poemas, de cuadros o de temas musicales. La imaginación ficcional e histórica (en todo caso imaginación) es la piedra angular del nuevo viaje que propone Montoya. Si hay algo que asombre más que el conocimiento enciclopédico que demuestra, es la sencillez y sensibilidad con la cual la visita. La tarea de Montoya como escritor se parece a la que le achaca a Cadmo en su semblanza: “Su oficio es contar lo que somos. Nombrar el viaje, esa fisura en el tiempo”.

Es innegable que la esencia de la sinestesia (esa figura retórica que atribuye sensaciones a sentidos que comúnmente no le pertenecen: escuchar un color u oler una palabra, por ejemplo) es uno de los motores de Terceto. Si el libro propone la semblanza a manera de pequeño poema en prosa, resulta más complejo hacerlo no para explicar sus construcciones internas (es decir analizar) sino para compartir la experiencia de su encuentro. Al proponer por vez primera este género híbrido entre la poesía y la narrativa, Baudelaire le escribió a su editor que era el resultado que surgía de la experiencia en las grandes ciudades. El pequeño poema en prosa exige eso: una experiencia o vivencia efímera transpuesta al lenguaje poético. Esto explica que cada entrada del libro de Montoya tenga como mucho dos páginas, y que se construya sobre frases cortas.

Siempre resulta más sencillo explicar qué es una pintura que narrar lo que ella nos invitó a imaginar en el momento de la contemplación. Montoya se propone una sola cosa: imaginar. Imaginar qué observaba Leonardo a través de su ojo; imaginar cómo fue el momento en que Humboldt conoció el árbol del samán en Turmeto; imaginar el cuerpo de un desconocido asesinado en Medellín como si se tratara de El Cristo muerto de Holbein el Joven; imaginar cómo resultaría la música de Wagner, de John Cage o de Górecki en palabras, o imaginar a partir de pinturas de Wang Fu, Durero, Courbet o los impresionistas. Imaginar: es decir el anhelo que pone en boca de su Beethoven: “Quiero escuchar la gama de sonidos desplegada”.

El juego de lectura es doble: por un lado no solamente comprender la obra o episodio al cual hace referencia, sino también eso que hacen los buenos lectores que es leerse a ellos mismos a través de la lectura de los demás. Terceto es un libro más sobre Pablo Montoya que sobre los sujetos de sus semblanzas. El “Yo” de Montoya es el viajero del libro: a veces toma el papel del personaje que relata, a veces transpone el sentido de un cuadro a una época moderna. No es un libro para leer de una sola sentada: es un libro para meditar, libro de reflexión, como el que se deja en el escritorio para abrir entre sesiones de trabajo, o el que reposa en la mesa de lectura para darle el tiempo: sobresale siempre lo efímero del encuentro narrado. El viaje de Montoya es una invitación a la imaginación y a la ensoñación. Leerlo exige romper las fronteras de los géneros.


El autor presentara Terceto el sábado 23 de abril en la Feria del Libro de Bogotá
Lugar: Carpa VIP
Hora:04:00 PM

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