Cruce de caminos

Luis Daniel Vega reseña El rey del camino de Troker.

2010/10/13

Por Luis Daniel Vega

La suerte estaba echada el pasado sábado 11 de septiembre en Jazz al Parque y algo extraño sucedió. Desde hace unos años ya se veía venir, es cierto, pero ese día un montón de estilos explotaron en el aire, convivieron en un solo espacio y dejaron en claro que el jazz no es un asunto uniforme y aburrido.

 

Desde la tranquilidad de Jorge Currea Ensamble y Tres Butacas, la sobriedad de Nicolás Ospina, la densa experimentación de la Asociación Libre Orkesta, el desparpajo punkero de Asdrúbal y Sebastián Cruz hasta la descarga elegante de Zaperoco, el público gozó de una fiesta que nada tuvo que ver con dogmas ni señalamientos estrictos.

 

Para rematar, un cierre disparatado, fuera de lugar para algunos (en especial para las “vacas sagradas” del medio que aún se preguntan qué es y qué no es jazz) pero feliz para los que no están viciados todavía por esa visión inquisidora y amargada.

 

Con la comodidad de ser unos perfectos desconocidos y sin el peso de las expectativas, los Troker aguardaron el comentario de rigor del presentador y sin más preámbulo iniciaron su presentación con “Borax”, un corte que hace parte de El rey del camino, su segundo disco en siete años de carrera.

 

Sorpresivamente los asistentes alzaron vuelo, cabecearon (no de sueño, más bien con ese gesto común de los toques de rock) y se bailaron hasta el cansancio un concierto contundente y enérgico donde la banda presentó la grabación casi en su totalidad.

 

Proveniente de Guadalajara, Troker nació en 2003. Más allá de los auditorios y los grandes escenarios han privilegiado las tarimas pequeñas de los bares donde se curtieron durante cuatro años antes de su debut discográfico en 2007 con Jazz vinyl, una placa muy sicodélica en la que participó Steven Bernstein, líder de Sex Mob, una agrupación neoyorquina que quizás es una de las influencias más notables de estos paisanos tapatíos que decidieron llamarse así en honor a los “troqueros”, un gremio de aguerridos camioneros que transitan de sol a sol por las carreteras mexicanas.

 

Así, como los bizarros conductores, Troker va de frente contra el muro, no hace concesiones y toma riesgos como es el caso de El rey del camino, grabación muy difícil de encasillar pues puede pasar fácilmente desde el funk venenoso de “Planeta terror”, los acentos progresivos y afrolatinos de “King trok” (donde invitan a Omar Rodríguez-López de The Mars Volta), la onda judío-balcánica de “K.O.”, el toque mariachi-barroco de “Night panter club” (con clavecín a lo Bach incluido), el desmadre ruidoso de “Sugar crash” y el misticismo bluesero de “Chapala blues”.

 

Prensado por Discos Intolerancia (un visionario sello que ha aglutinado gran parte de la actualidad más experimental del pop, el rock y el jazz en México), El rey del camino suena deliberadamente sucio, se da licencias para pasar de un género a otro, gana originalidad citando sin pudor gustos muy personales (desde King Crimson y Mr Bungle hasta las bandas sinaloenses) y es tan sutilmente irreverente que le permite a los Troker reírse un rato de sí mismos y de los clichés pomposos del jazz.

 

Sin duda, un concierto y un disco para no olvidar así como un Festival concurrido e incluyente que por fin hizo público (de verdad, verdad) un bello escenario como el Parque el Country donde, a pesar de las soberbias quejas de los vecinos, esperamos que la música siga sonando.

Troker

El rey del camino

Discos Intolerancia

2010

$25.000

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