Cruce de caminos

Santiago Espinosa reseña Antología de poesía latinoamericana contemporánea, selección de Piedad Bonnett.

2011/01/25

Por Santiago Espinosa

Leemos antologías de nuestro tiempo para volver a sorprendernos. Para viajar a través de las palabras y vernos desde afuera, como habitantes de un mundo extraño. La perspectiva podría mostrarnos que no éramos aquello que creíamos ser; distinto era el espacio que habitamos a diario, sus calles y sus voces, distinto y poderoso nuestro mismo lenguaje, usado y abusado hasta el cansancio.

Quizás sea eso lo que nos pase con esta Antología de poesía latinoamericana contemporanea, preparada por Piedad Bonnett para la editorial Norma: vuelve a conmovernos con lo que ya conocíamos, como si asistiéramos a lo propio por primera vez. Le mide el pulso a una tradición con la mirada joven del que descubre.

El recorrido, que incluye dos poemas de cada poeta, comienza con Oliverio Girando y César Vallejo. Pasa por los grandes poetas del siglo XX como Eduardo Lizalde y Blanca Varela, Eliseo Diego, por aquellos que de un tiempo para acá se han vuelto imprescindibles: Coral Bracho o Aurelio Arturo, Marosa Di Giorgo o Juan Manuel Roca, y hasta rescata y redescubre voces espléndidas como las del boliviano Jaime Sáenz o el cubano Raúl Hernández Novás. La muestra termina con algunos poetas nacidos en la década del sesenta.

No existe aquí la pedantería del que hace una muestra rebuscada para su autismo académico. La antología pretende, hasta donde puede, dar cuenta de lo más representativo. Tampoco existiría un afán de “americanidad” o de equidad geográfica. El libro parecería mostrarnos que la mayor gracia de esta poesía, entre el exilo y la dispersión de las estéticas, la diversidad de las lecturas, es su sorprendente cruce de caminos. Es más, en muchos casos parecería que estos poetas, más que para representar lo americano, encontraron en la escritura una alternativa para tratar de sobrellevar esta dureza atávica de nuestras sociedades y países.

Pero lo más importante es que en un mundo acostumbrado a las lógicas de cuotas y de géneros, convocatorias y pequeños grupos, lecturas absolutamente necesarias pero donde puede que lo que menos importe sea la poesía, la antología de Piedad Bonnett volvería a recordarnos la importancia del criterio. Que para el vértigo o el viaje basta el poema. Incluso sospecho que a la hora de la escogencia se privilegiaron aquellos poemas “que andan solos”, que borran sus huellas de origen para volverse propiedad del lector.

Como en toda muestra se podría discutir la ausencia de muchos poetas insoslayables, la escogencia misma de tal o cual poema. Pero esto es apenas natural. No existe una selección unívoca, y más en estos tiempos de permisos editoriales y balcanización de los medios culturales. Tampoco habría un libro lo suficientemente grande como para dar cuenta completa de la poesía latinoamericana, que es sin mayores discusiones una de las tradiciones más variadas y fecundas del planeta. Lo que hay que destacar de esta muestra es que asume todos estos retos con frescura e inteligencia.

Desde ya puedo imaginar a los lectores jóvenes, entrando en los recintos de este libro como frente a un desván de los fantasmas. Haciéndose lectores o poetas en el asombro de estas voces extrañas que en secretos los preceden, y que seguramente los van a acompañar por siempre.

La antología tiene como lado B (“Cara y cruz”), un texto de Juan Gustavo Cobo Borda detallado y preciso, con más prejuicios que la antología pero que puede ilustrar mucho al lector que comienza. A pesar de que ambos lados no parecen coincidir del todo, tanto en criterios como el carácter de la mirada, del contrapunto nace un libro necesario. Los ecos de todo continente reinventado una vez más en sus registros lingüísticos.

Antología de poesía latinoamericana contemporánea

Selección de Piedad Bonnett

Norma, 2010

318 páginas $21.400






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