Afiche de la película Del amor y otros demonios.

De las adaptaciones de Gabo y otros demonios

Santaigo Rohenes O. reseña la película Del amor y otros demonios, adaptación del libro de Gabriel García Márquez.

2010/04/21

Por Santiago Rohenes O.

Por alguna razón, las obras de Gabriel García Márquez rara vez han sido exitosamente adaptadas al cine. Sin importar quién lo intente, la prosa del Nobel se rehúsa a caber en la pantalla grande; desde películas independientes, cómo Un hombre muy viejo con alas enormes (1984) con sus desafortunadas escenas de sexo, hasta la tétrica superproducción hollywoodense de El amor en los tiempos del cólera de hace unos años, todas las películas basadas en las novelas o cuentos del colombiano parecen dejar a críticos y audiencias decepcionados. El más reciente esfuerzo, la película Del amor y otros demonios, de la costarricense Hilda Hidalgo, tristemente no es una excepción.

La película, como la novela, narra la historia de Sierva María (Eliza Triana), una adolecente hija de españoles pero educada por los esclavos de sus padres que es mordida por un perro y contrae rabia. El obispo de Cartagena (Jordi Dauder) envía a un sacerdote, en formación y con pretensiones académicas, Cayetano (Pablo Derqui), a que determine si en efecto la niña ha sido poseída por el demonio y, si es el caso, a exorcizarla. Por supuesto, una trágica historia de amor se desenvuelve entre ambos personajes.

El argumento, potencialmente interesante, se ve arruinado por la puesta en escena de Hidalgo. La película, filmada en Cartagena de Indias, desperdicia la riqueza de ese entorno, creando en su lugar un sitio hipotético, despoblado o poblado por habitantes del barrio La Macarena. Los actores (exceptuando los internacionales y Humberto Dorado) se rehúsan (tal vez sabiamente) a intentar acentos regionales o del periodo, y enuncian sus líneas con un indomable acento cachaco, lo cual no revestiría mayor importancia si el diálogo no fuera, en su gran mayoría, soso. En general, a pesar un buen trabajo de vestuario, la ambientación de la película en Cartagena de la época colonial deja mucho que desear.

Las actuaciones varían en calidad, Pablo Derqui resulta muy convincente como un sacerdote inseguro y muestra un rictus de desconcierto constante, pero la química entre él y Triana es casi inexistente. Sierva María se deshace en miradas extáticas e indescifrables, hasta el punto en que a veces parece que nada de esto fuera con ella. No ayuda que la historia esté estructurada por una serie de escenas cortas con conversaciones aisladas y a veces inconsecuentes que, además de no darles a los actores mucha oportunidad de ejercitar sus músculos actorales, genera la impresión de que la película es mucho más larga de lo que es. El resto del reparto hace un buen trabajo, en particular Margarita Rosa de Francisco, que le da brío al papel más bien pequeño de la madre de Sierva María.

Del amor y otros demonios es una película con grandes pretensiones, pero al final resulta pareciendo inconexa, desordenada y aburrida. Hay momentos en que la visión de la directora parece realizarse —una toma cerca del final es una imagen muy hermosa con un guiño a los seguidores de Gabo— pero el total es mucho menos que sus partes. En un medio narrativo, no basta crear imágenes, y por eso nos quedaremos esperando la adaptación del Nobel colombiano que valga la pena ir a ver.

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