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De cómo estar de vuelta sin haberse ido

Daniel Pardo reseña el último álbum del grupo colombiano Chocquibtown, El Bombo. Toquemen el mombo

2010/03/15

Por Daniel Pardo

Las creaciones que marcan una tendencia desconocida necesitan tiempo para asentarse. En el momento en que rompen con una continuidad por su carácter inédito y creativo, deben desarrollase con cuidado para no desgastarse. Como cuando aparece una canción que uno no quiere parar de oír: si no la deja, con el tiempo se vuelve insoportable. Lo innovador, debe escucharse con precaución.

Con Choc Quib Town, la banda chocoana de hip-hop que arrasó con todo en el 2006, pasa algo así. Su primera producción fue un éxito en todos los sentidos, pero sonaron tanto que alcanzamos a cansarnos. Ahora saldrán con un disco nuevo el próximo semestre, que pinta muy bien, no cabe duda, aunque haya que recordar que los silencios en la música, con seguridad, son determinantes.

El álbum que acá presentamos, El Bombo, es difícil de describir, pues solo tiene tres canciones. Con el objetivo de hacerle una antesala a su próximo trabajo, El Bombo se ha presentado —de entrada— como un E.P.: un ‘lobby’ de la producción completa. Play es la canción, Long Play es el disco entero y Extended Play es la presentación preliminar. Y funciona como estrategia, pues se ha vendido bastante; cosa que demuestra la aceptación, una vez más, de la mezcla de currulao y hip-hop del público bogotano.

El primer track se titula como el álbum. Es, como “Somos Pacífico”, pegajoso e interesante. Todavía bajo el comando del rapero Tostao, los sonidos electrónicos repican mejor y su fusión con la onda folclórica del litoral pacífico sigue siendo interesante. La canción suena muy sólida, a pesar de lo dicho. Y dio, además, para combinar fragmentos de “Toquemen el bombo”, una canción de la maestra Juana Angulo y Gladys Beatriz Bazan.

La segunda canción, “La calle o la casa”, es lenta y oscura, y da fe de la actitud nostálgica de la república independiente del Pacífico. “Abre el baúl”, la tercera y última, es una combinación bien lograda de sonidos del Pacífico —aguabajo, bambazú, tamborito— ensamblados todos con una marimba hecha de chonta y caña. A diferencia del primer disco, producido por Iván Benavides, El Bombo es creación y producción propia de Goyo, Tostao y Slow. Y si bien la primera producción fue muy bien lograda, esta resalta por un sonido mucho más equilibrado.

Los tres aperitivos de los tres artistas chocoanos parecen lograr una producción satisfactoria. Bien por la música chocoana y el folclor colombiano que el grupo siga triunfando. Y bien por la idea de fusionar tradición con música contemporánea. Destacable, además, que se hayan atrevido a producir ellos mismos. Es significativo, sobre todo, que estos tres artistas provenientes de un departamento olvidado para los demás colombianos y que se conocieron hace casi 10 años, sigan juntos.

Pero insisto: cuando se encuentra un sonido tan particular, los oídos deben descansar para volver a empezar. Y este éxito del Pacífico colombiano no tuvo tiempo para decantarse. Esperemos, pues, que mi sentimiento no sea el mismo para todos. Vuelve, entonces, la banda que nunca se fue.

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