RevistaArcadia.com

Diarios

Astrid Harders reseña Diarios de Kurt Cobain Mondadori, 2003 320 páginas

2010/03/15

Por Astrid Harders

El debate sobre si estos diarios deberían ser publicados o no ya pasó. El libro salió hace un par de años en versión de pasta dura y también en formato bolsillo en inglés; ahora fue lanzado en español (algunas partes; los editores seleccionaron material de la edición original) y hay dos opciones: o se lee o se deja quieto.

Claramente no es un relato del todo ameno ni, sobre todo, fluido –¿qué diario, de un maniaco-depresivo, lleno de dibujos, letras de canciones, cómics, entrevistas falsas, garabatos incoherentes y retahílas sin estructura lo es?–. Pero tiene sus partes valiosas y divertidas. Sí, tal como lo era Lennon, resulta que Cobain era una persona que gozaba de un sentido del humor negro y afilado. En los Diarios aparecen chistes, no tan graciosos para algunos, como: “Sólo me pondría una camiseta teñida a mano si estuviera hecha con la sangre de Gerry García y la orina de Phil Collins”. El libro también contiene joyas semioscuras para fanáticos totales, como, por ejemplo, el concepto original que Cobain tenía pensado para el video de la canción Rape Me –incluido un “hombre tumbado en un sillón ginecológico con sus piernas en alto en los estribos”–. A través de los rayones y una infinidad de errores ortográficos se aprende sobre la obsesión que Cobain tenía por redactar “La lista de Nirvana” (una especie de Top 10 ó 50 de álbumes); por “el hombre blanco, un macho corporativista fuerte como un buey” y por un tema que desde siempre lo llamó (así haya confesado haberse matado por huirle): la fama. En estas páginas, que recolectan los diarios que llevó Cobain de 1988 a 1994, se amontonan entrevistas ficticias, respuestas preparadas para periodistas en caso de que Nirvana despegara, biografías medio serias, medio distorsionadas y hasta dibujos para carátulas de discos. Por momentos da la impresión de que Cobain lo está observando a uno por encima del hombro desde allá arriba, o allá abajo, o desde el lugar en donde están todos los músicos muertos cerca de los veintisiete años (entre ellos Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrisson); y quitarse ese sentimiento es difícil al toparse con párrafos como: “…el peor atropello que he sufrido este año no han sido las exageraciones de los medios ni los cotilleos de gallinero, sino la explotación de mis pensamientos personales, arrebatados de mis escritos durante mi estancia en hospitales, viajes en avión, hoteles, etc. Me veo obligado a decir idos a la mierda todos los que no tenéis un ápice de consideración por mí como persona…”. Tragedia aparte, para todos los interesados en descubrir un poco más sobre el tan discutido, atropellado y adorado ídolo, hay copias de objetos de colección como las cartas del ex Nirvana a compañeros de agrupaciones como The Melvins y Screaming Trees, confesiones sobre Courtney Love, su adicción a la heroína y suficientes pruebas de inteligencia y talento.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.