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Días cruciales

Juliana Duque reseña Días cruciales de Michael Cunningham Norma, 2006 388 páginas

2010/03/15

Por Juliana Duque

Siendo un libro “parcialmente exacto” (p. 12) en términos históricos, Días cruciales, la última novela de Michael Cunningham, está compuesta por un tríptico de cuentos ubicados cronológicamente en un pasado que corresponde con la Revolución Industrial del siglo XIX, un presente posterior al 11 de septiembre y un futuro imaginado después de una hecatombe nuclear. Tres aspectos fundamentales le dan unidad a los relatos y construyen el sentido de este libro, inspirado y, si se quiere, estructurado a partir de Hojas de hierba, la obra de Walt Whitman. Los personajes son el primer aspecto de continuidad. En el primer relato, Lucas, hijo de irlandeses inmigrantes y quien da su vida para evitar que la prometida de su hermano difunto muera, es Luke en el segundo, un niño deforme y terrorista potencial y un profeta genéticamente modificado, en el tercero. Simón, hermano difunto de Lucas en el primer relato y que se comunica con él desde el mundo de los muertos, es un alto ejecutivo en el segundo relato y un humano artificial que acompaña a la guerrera alienígena hasta la hora de su muerte en el tercero. Finalmente, Catherine, la mujer por la cual en la primera parte del tríptico Lucas da su vida, es Cat en la segunda, la agente de policía que intenta descifrar los perfiles psicológicos de posibles terroristas y compañera de Simón. Es también Catareen, una guerrera exiliada del planeta alienígena llamado Nadia, en la tercera parte.

El segundo aspecto es una conexión geográfica. Las tres historias ocurren en Nueva York y hacen referencia una y otra vez a los mismos lugares, espacios e, incluso, objetos: Manhattan, el Central Park, Broadway, un edificio, un jarrón antigüo...

El tercero es el aspecto metafísico de la novela: la pregunta por la vida después de la muerte. La pregunta por la mortalidad, la eternidad del alma y el destino del ser humano. Además y más allá de hablarnos del amor, del miedo, de la tristeza, de la nostalgia, de la esperanza y de la resignación (una serie de emociones contenidas presentes a lo largo de toda la novela), Cunningham reflexiona continuamente sobre este tema a partir de las citas de los poemas de Whitman. En el primer relato, con la procesión de Lucas que termina con la visión de las estrellas y la hierba en el Central Park y su sacrificio para salvar la vida de una mujer. En el segundo, con la peregrinación de Cat y Luke hacia un lugar desconocido. Y en el tercero, con la búsqueda de la salvación por parte de un grupo compuesto por alienígenas y seres humanos. Dándole un carácter bastante integral, aunque ambicioso, a la novela de Cunnigham, el desarrollo de esta pregunta metafísica pasa por la reflexión sobre temas más inmediatos como el exilio, el multiculturalismo, el racismo, el terrorismo, la ética y, en general, por la reflexión acerca de la relación del individuo con la sociedad; teniendo siempre como punto de partida y de llegada la siguiente conclusión de Whitman: “Y morir es algo distinto de lo que muchos supusieron, y de mejor augurio”.

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