Dos arpas, un sonido

Luis Daniel Vega reseña Live de Cimarrón & Catrin Finch.

2010/12/15

Por Luis Daniel Vega

La idea original de este disco se le ocurrió un día a John Hollis, director del sello Astar Artes. Para Hollis el arpa había sido como una obsesión desde los ochenta cuando conoció a Toumani Diabate (el gran intérprete de la kora o arpa africana) y decidió llevarlo a Londres para una serie de conciertos en solitario. Empeñado en encontrar sonidos comunes de un instrumento que ha estado en manos del hombre desde hace más de 3.000 mil años, el productor decidió llevar de gira a Cimarrón por Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales. A su pesar, no encontró interlocutores y archivó la idea durante unos años hasta que alguien le sugirió que de golpe Catrin Finch podría ser la arpista ideal para llevar a cabo el proyecto. Justo antes de que fuera llamada a participar en el encuentro, ella estaba finalizando un documental donde rastreaba el papel del arpa en distintas culturas, incluida, por supuesto, Sudamérica, donde el instrumento se encuentra presente desde México hasta Paraguay, pasando por los llanos colombo-venezolanos.

 

Riesgoso en muchos aspectos, este experimento pudo haber llegado a ser un intento forzado de hacer interpretar a una arpista clásica aires de joropo y, en el peor de los casos, relegar a un grupo de joropo al papel de acompañante, para así darle una atmósfera exótica a las presentaciones de Finch. Afortunadamente no fue un gesto altruista de parte de los europeos y el resultado fue una serie de sesiones donde la galesa y los colombianos encontraron con sorpresa que la calma nostálgica de las canciones tradicionales celtas y la delirante polifonía llanera estaban más emparentadas de lo que ellos mismos (incluido Hollis) hubiesen alcanzado a imaginar.

 

Rotos los paradigmas de pureza, y las taras que ponen en lados opuestos a la música culta y a la popular, Finch y Cimarrón emprendieron una gira de ocho conciertos que finalizó el 26 de noviembre de 2007 cuando en el teatro Mwldan de Cardigan, se grabó este registro de 11 temas que hicieron delirar al público asistente.

 

Y no es la voz dramática de Ana Veydó, ni el virtuosismo de Carlos “Cuco” Rojas (arpista y director musical de Cimarrón), ni la fama mundial de Finch lo que hacen que Live sea un disco memorable, es sencillamente el conjunto, el vértigo, la fluidez y, sobretodo, la espontaneidad con la que atacaron joropos descomunales como “Quitapesares” y viejas canciones celtas como “Tros y gareg”.

 

Ha sido una larga, larga espera. Desde hace tres años Live ha permanecido inédito en Colombia y todavía no sabemos bien la razón. Negligencia y olvido, quizás; el caso es que no es la primera vez que algo así sucede con los registros de Cimarrón. Aunque es la agrupación colombiana de música llanera con mayor proyección en los últimos veinte años, sus discos no se consiguen en las tiendas locales como lo fue el caso de Sí, soy llanero, editado en 2005 por el Smithsonian Folkways Recordings que hasta la fecha es un objeto de culto, patrimonio de algunos iniciados y símbolo de nuestro habitual despiste.

 

Pero bueno, ya no es tiempo de llorar sino de celebrar. Así no tengamos el catálogo completo de Cimarrón y que una presentación de estos dos colosos se encuentre por fuera de los presupuestos de los teatros y la curaduría de los festivales, por fortuna nos llega en esta ocasión un disco del que podemos afirmar, sin pudor alguno, que es sencillamente excepcional.

 

Cimarrón & Catrin Finch

Live

Astar Artes/Millenium

2008

$30.000

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