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El babilonio

Hildebrando Espitia reseña El babilonio de Karlheinz Grosser Traducción: Lucía C. De Stoia Salamandra, 2003 478 páginas

2010/03/15

Por Hildebrando Espitia

Esta es la historia de Tamatam, un babilonio del último tercio del siglo iv a.C., hijo de un acaudalado recaudador de impuestos. Tamatam, que siente un profundo amor por el conocimiento, decide convertirse en médico, extravagante carrera en una época en donde los dioses se revelaban en la vida del enfermo a través de las pociones, sacrificios o rezos asociados al culto o religión practicada.

Un día, Tamatam escapa de su hogar y llega a Tiro justo antes de su conquista por Alejandro Magno y, entonces, en medio de singulares y azarosas circunstancias, cambia de bando y pasa a ser el médico del “emperador del mundo” y a conocer de cerca el poder, la astucia y la ambición que convirtieron a este hombre en el gobernante de uno de los mayores imperios de la historia. En la batalla de Isos Tamatam cambia de bando nuevamente, atiende al mayor enemigo de Alejandro, Darío, cuya muerte presencia antes de partir a recorrer la India. Pero Tamatam no es un oportunista, sino un médico al que su profesión y la debilidad por las mujeres guían en la aventura. Así es como vuelve a Babilonia para participar en la muerte de Alejandro Magno.

Narrada en primera persona, esta magnífica novela histórica de estilo fluido se construye con el pretexto, y la apariencia, de la autobiografía de un médico babilonio que a través de la escritura se propone expiar una culpa y explicar su época. Empieza la narración prometiendo contar la historia de Alejandro Magno, sin embargo, aunque esta figura es esencial en la relación de los hechos, el verdadero protagonista y héroe es Tamatam, quien cuenta su propia historia.

Tamatam va describiendo y anotando minuciosamente, sin caer en el exceso o el amaneramiento, los usos y creencias de cada una de las culturas que va dejando a su paso. Y para ello deja que las voces de soldados, mendigos, meretrices o ascetas hablen bajo el dosel de su memoria. Los personajes históricos como Alejandro Magno, Ptolemaios o Nearchus se esbozan con delicadeza y mucha destreza, de forma que conservan su valor histórico a la vez que participan activamente en la narración. Cabe resaltar que lo que percibe y envuelve al lector es la aventura, ya que el autor jamás se propone elaborar un documento histórico. Este relato más bien podría definirse como una novela de aventuras.

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