El bálsamo de la música

Luis Daniel Vega reseña el disco Sierra Leone's Refugee All Stars.

2010/05/27

Por Luis Daniel Vega

El reciente conflicto bélico de Sierra Leona no difiere mucho del colombiano. Durante algo más de una década (1991- 2002), el país fue azotado por una guerra civil producto del enfrentamiento radical entre las fuerzas del gobierno y el Frente Unido Revolucionario (FUR), guerrilla sanguinaria comandada por Foday Sankoh, directo responsable de una vergonzosa carnicería que dejó como saldo aproximado 50.000 muertes, 100.000 mutilaciones, incontables violaciones, miles de niños reclutados por los bandos en contienda y un tercio de la población desplazada.

En el medio, siempre en el medio y envilecidos por la estupidez humana, más de dos millones de habitantes sierraleoneses fueron obligados a dejar sus tierras y refugiarse, la mayoría, en Guinea.

Dentro de los exiliados estaban Reuben Koroma y su esposa Efuah Grace Ampomah, quienes lograron escapar de la barbarie a finales de los noventa. Se asentaron en el campo para refugiados de Kalia, en Guinea, donde se toparon al cantante Francis John Langba (Franco), viejo amigo de andanzas musicales que estaba allí, separado de su esposa y sus hijos. Al poco tiempo, los tres fueron reubicados en el centro Sembakounya y, lo que había sido una intuición, tomó cuerpo al conocer a Abdul Rahim Kamara, Mohammed Bangura y al joven rapero Alhadji Jeffrey Camara (Black Nature). Juntos armaron la banda con el único propósito de hacer música para recordar de dónde venían, conjurar su destino, llorar a los muertos y curar, con obstinada alegría, esa amarga tristeza que inevitablemente se respiraba en Sembakounya.

En el verano de 2002, Zach Niles y Banker White, dos emergentes cineastas norteamericanos, decidieron grabar el documental Sierra Leone´s Refugee All Stars que, tres años más tarde, se convertiría en Living Like A Refugee, primer álbum del combo editado por ANTI, un pequeño sello independiente que los acogió, sin filantropismos enfundados, dentro de un depurado catálogo que ha incluido a Mose Allison, Solomon Burke, Tom Waits, Antibalas, Buju Banton y Nick Cave, entre otros.

Cuatro años después, Cumbancha (la filial alternativa de Putumayo) lanza Rise & Shine, un disco que confirma un par de cosas acerca de la Sierra Leone’s Refugee All Stars. Por un lado, no se trata de un programa posguerra para la reparación de víctimas –algo tan bello no habría podido nacer de un gobierno ineficaz y corrupto que durante décadas ha sumido a Sierra Leona en la más rotunda de las miserias–. Por otro, tampoco es una de esas campañas patrioteras (tan comunes en nuestra geografía) que inflan los corazones desarraigados con sospechosos discursos que, soportados en las músicas populares, borran de tajo una historia maldita.

Por fortuna, deja ver a unos artistas cuyo compromiso no es salvar al mundo. Más allá de la compasión que puedan despertar en el siempre deslumbrado público occidental, la Sierra Leone’s Refugee All Stars es un homenaje a la esperanza y a la idea de que la música, sin ser un paliativo, logra mitigar el dolor.

Los trece cortes de este registro grabado entre Sierra Leona y Nueva Orleans no esconden nada, hablan de muerte y decepción, de noches horrorosas atravesadas por ráfagas inmisericordes y filos de machete cayendo sobre los cuerpos inocentes de hermanos, padres e hijos. ?Se percibe el desencanto de aquel que ya no confía en la raza humana, es cierto, pero también hay alegría; ellos, con el fardo de la infamia a cuestas, perdonan y celebran la vida.

Sierra Leone's Refugee All Stars

Rise & Shine

Cumbancha, 2010

$25.000

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