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El banquete de las moscas

Mauricio Builes reseña El banquete de las moscas de Maria Paula Navas-Alarcón Norma, 2006 182 páginas

2010/03/15

Por Mauricio Builes

María Paula Navas-Alarcón no hace otra cosa en este libro que lanzarnos imágenes para muchos ya olvidadas. Son las imágenes de El Cartucho y sus personajes, una de las zonas en Bogotá que por mucho tiempo fue considerada roja, peligrosa e impenetrable.

Los métodos utilizados por la periodista son el del testimonio y la crónica. Mejor librada en la segunda que en la primera, debido a que las historias que se cuentan desde la voz de los personajes dan la sensación de ser inverosímiles. Si bien en este caso el ejercicio del editor debe ser adecuar los textos de manera que sean legibles, no se puede llegar al extremo de quitarles la voz a los “ñeros” de El Cartucho. Ése, tal vez, sería el único pecado de este libro.

Para la selección de las ocho historias del libro, Navas-Alaracón trabajó durante cuatro años mientras la Alcaldía de Bogotá intervenía la zona en 1999. Su selección fue acertada: en cada una de ellas logra resumir el drama, el humor y la tragedia de “gente como uno” que hizo de El Cartucho su mundo. Escogió historias como la de Martín, quien después de trabajar algunos años en el sector bancario de Bogotá terminó como administrador de uno de los jíbaros más temidos de la zona. O la de Elena Helena Parejo, quien después de trabajar en casinos de Cali y de Cartagena terminó, junto a sus hijas, administrando una de las residencias de El Cartucho.

Y, sin duda, una de las crónicas más entretenidas y reveladoras del libro es la que le da su nombre: El banquete de las moscas. Es la historia de uno de los líderes del lugar y está llena de recomendaciones y advertencias como: “La experiencia enseña que a un ñero no se le puede despertar”. Llena de imágenes nítidas, “abren sombrillas y parasoles de antiguos colores vivos mientras las moscas esperan a que los chicharrones de pollo salgan de los pailones hirviendo”... que no le dan otra opción al lector que recordar las imágenes de los noticieros cuando hacían algún operativo en El Cartucho, o cuando alguien cercano contaba que allí lo habían asaltado o que por culpa del basuco un familiar había quedado atrapado entre sus calles.

Hace bien Maria Paula Navas-Alarcón en traernos estas historias ahora que El Cartucho se ha convertido en un Parque futurista. ¿Dónde estarán los protagonistas del libro? ¿Muertos? ¿Recuperados?
Para ellos también va una dosis de agradecimiento por ayudar a la recuperación de la memoria. Se sabe: la memoria siempre es un gran banquete. Y en este libro eso queda, de sobra, demostrado.

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