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El ego de Soros

Carlos Castillo Cardona reseña Tiempos inciertos, de George Soros

2010/03/15

Por Carlos Castillo Cardona

El libro de Soros nos sumerge en las aguas cenagosas de un ego inconmensurable. Es el yo del filántropo. Desde la primera línea aprendemos que él, al revés de lo que ocurre con el resto de los mortales, puede cambiar el mundo, de la mejor manera, con su propia “filosofía”, centrada en el concepto de Sociedad Abierta, que no deja de ser un sartal de ideas simplistas, que bien podemos encontrar en cualquier divulgación en pro o en contra de la ideología de la globalización. Como sus argumentos y diatribas parecen estar dirigidos contra el orden mundial, dice estar inspirado por Popper, aunque con sus propios aportes. No sé si Popper lo agradece.

En su megalomanía, el autor trata todos los temas, más propios de un progresista que de un financista. Dice haber inventado o participado, personalmente o a través de sus fundaciones, en la caída del comunismo, la defensa de los derechos humanos, la oposición a la reelección de Bush, la guerra de Yugoslavia, la defensa del control ambiental, la oposición a una política puramente represiva contra las drogas. Ha combatido el dolor asociado con la muerte, se opone a gobiernos que se basan en generar miedo y está en contra de la guerra de Irak. Es, en fin, como un Cid Campeador de nuestros tiempos. ?Lo malo no es lo que defiende, sino creer que él sólo puede resolver los problemas, sin preocuparse de lo que piensan los países, porque “la soberanía es un concepto arcaico”. Tampoco le importa mucho lo que digan las gentes ni las fuerzas políticas que existan ni los movimientos sociales. Claro que a veces reconoce que no ha triunfado siempre, y que mucha gente le ha ayudado. En los agradecimientos cita a cerca de noventa personas, aunque, al igual que la mención que hace de autoridades intelectuales del mundo, las usa más como respaldo que para reconocer el valor de los demás. Sus estudios en la London School le dan el tono de progresista que necesita. No deja duda: es un hombre de mucho poder que tiene acceso y se relaciona con príncipes y plebeyos.

Soros analiza a los Estados Unidos y al mundo. No está de acuerdo con que su país de adopción, Estados Unidos, esté dominado por el fundamentalismo mercantil y la utilidad que orienta a los empresarios. Dice que las imperfecciones de los Estados Unidos son la negación de la muerte y la drogadicción. Según este hombre de negocios, Estados Unidos debe liderar el mundo, pero tiene el problema de que fallan sus líderes y está dominado por el grupo republicano más conservador. En consecuencia, Bush ha adquirido poderes excesivos gracias a la lucha contra el terrorismo. Ha generado el pánico entre los ciudadanos del mundo, ha desequilibrado el Oriente Próximo y ha creado un orden mundial inestable. Esto ha debilitado la posición de liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Soros se lo advirtió a Bush, pero él no le hizo caso. Sin embargo, las consecuencias de la mala política se están viendo actualmente.

En el libro, que toca casi todos los temas de actualidad, puede que argumente cosas ciertas. Sin embargo, es difícil que él sólo logre curar los males. Su éxito como especulador en los mercados bursátiles le ha dado un sentido de sí mismo que va más allá de sus posibilidades como político. Lo cual hace que el libro, bastante reiterativo y lleno de lugares comunes, se vuelva aburrido, tedioso y parezca escrito para demostrar las ventajas de los métodos de autoayuda. Hay algo falso en la idea de que un financiero salve al mundo.

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