El hijo del mafioso

Mauricio Sáenz reseña "Honrarás a tu padre" de Gay Talese

2011/07/19

Por Mauricio Sáenz

El hombre es él y sus circunstancias, decía Ortega y Gasset. Bill Bonanno tal vez nunca oyó esa frase, pero si lo hubiera hecho, habría creído que el filósofo español pensaba en él cuando la formuló. El protagonista de Honrarás a tu padre hubiera sido un buen esposo, padre, vecino y amigo, lo que evidentemente quiso a lo largo de su vida. Estudió en una universidad y sus aspiraciones encajaban con la del norteamericano promedio de su tiempo, ilusionado con la conquista de la Luna y convencido de que el progreso permanente e irreversible era el destino inevitable de su país.

 

Pero las circunstancias que lo rodearon desde el día en que nació, el 5 de noviembre de 1932, hicieron que esos valores quedaran brutalmente relegados al plano de las esperanzas perdidas. Bill, cuyo verdadero nombre era Salvatore, no podría ser durante la mayor parte de su vida el buen vecino que siempre quiso, porque era el primogénito de Joseph Bonanno, líder de una de las familias más poderosas de la Cosa Nostra, la mafia siciliana afincada en Estados Unidos. Su destino no era, como el de los hombres de su generación, casarse, comprar casa y pagar las cuentas, sino vivir en un estado permanente de angustia, pendiente no solo de los negocios turbios de su padre sino de evitar caer en manos de las autoridades, en el mejor de los casos, o acribillado en una emboscada urbana de alguna banda rival, en el peor.

 

Gay Talese, ese formidable periodista neoyorquino, él mismo italiano de origen, fue capaz de revelar, por primera vez, las intimidades de una familia mafiosa. Pero no solo como una crónica judicial, sino como una ventana a esa vida cotidiana marcada por la violencia y su colofón, la zozobra. Un entorno doméstico en el que era posible, como en un pasaje del libro, que los hombres entraran en acción defensiva al oír un disparo salido no del arma de un enemigo, sino de un revólver manipulado por un bebé de dos años.

 

Su aventura comenzó en 1964, cuando tuvo que cubrir para el New York Times una audiencia contra Bill. La presencia atractiva de ese joven de su misma edad, atlético y educado, le llevó a preguntarse cómo sería su vida más allá de los estrados. Se hizo su amigo, lo convenció del proyecto y trabajó con él durante siete años que resultaron los primeros de una amistad que duró cuarenta, hasta el día en que, ya por fin alejado del delito, Bill murió de un ataque cardíaco en el 2008.

 

El resultado fue una obra sorprendente tanto en la minuciosidad de los detalles como en la amplitud de la mirada al fenómeno mafioso, vio la luz en Estados Unidos en 1971 y revolucionó la visión de ese país hacia el crimen organizado. Fue el primer reportaje real sobre el tema, con nombres, fechas y hechos comprobables. Documenta una época en la que la Cosa Nostra comenzaba a declinar inexorablemente, perseguida por las autoridades y atravesada por divisiones intestinas en un momento en que los resentimientos medievales originados en Sicilia resultaban cada vez más anacrónicos. Un período en el que los jefes originales eran cada vez más viejos y sus herederos cada vez más indiferentes y “blandos”.

 

Tras el trabajo impecable de ese fundador del Nuevo Periodismo, subyace una idea que tal vez es lo más impresionante de este libro impresionante. Que los mafiosos nunca creyeron en la inmoralidad de sus delitos, a los que siempre entendieron como actos de rebeldía frente a un poder corrupto. Trajeron ese concepto de una Sicilia siempre oprimida y siguieron en Estados Unidos por ese camino marcado por una ética contestataria y sangrienta pero signada por su propia visión del honor. Un concepto que, por más que resulte repugnante, podría ser aplicable a las nuevas bandas, de etnias diferentes, que han recogido hoy esas banderas de violencia y dolor.

 

 

Honrarás a tu padre

Gay Talese

Alfaguara, 2011

613 páginas

$49.000

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