El largo y tortuoso siglo XX colombiano

Ricardo Rivadeneira reseña "Historia de Colombia contemporánea (1920-2010)" de Ricardo Arias.

2011/05/24

Por Ricardo Rivadeneira

Ricardo Arias Trujillo, Doctor en Historia de la Universidad de Aix-en-Provence, nos propone una reflexión sintética pero contundente de la Colombia contemporánea. Se trata de un libro que quizás no llene el apetito voraz de muchos historiadores posmodernos; sin embargo, la manera seria y rigurosa como el autor aborda los aspectos estructurales o problemáticos de la vida nacional durante el siglo XX, lo convierte en un recomendado para aquel público que está interesado en iniciar sus estudios por una senda correcta.

 

La cronología abarca el periodo comprendido entre 1920 y 2010, el dato es interesante para promover ese debate que tanto interesa a los historiadores, y que tiene que ver con cuándo y cómo comienza o concluye un siglo. Por ejemplo, para Eric Hobsbawm el siglo XX se inicia en 1914, con la primera guerra mundial y concluye con los sucesos derivados del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. En el caso del libro que nos ocupa, el siglo XX comienza en Colombia con el ocaso de la fiesta que celebraba el primer centenario de la independencia nacional y concluye con la profunda catástrofe que produjo el gobierno del Presidente Alvaro Uribe.

 

El texto consiste en un compendio de los principales procesos que constituyeron la vida nacional. Uno de ellos —quizás el mejor logrado— es aquel que tiene que ver con la explicación de la larga incursión del clero católico en la política, aspecto que es evidente en la manera como los diferentes gobiernos se plegaron a los designios divinos. Es en esa medida que podemos entender las intenciones plasmadas en la carta constitucional de 1886, aquella que unió la iglesia católica y el Estado en un matrimonio que se creía indisoluble. Dicha situación afectó el desarrollo del pensamiento moderno en Colombia, aquel que propendía a consolidar una nación plural, igualitaria e independiente de toda fuerza ajena a la democracia, y que tan solo vio su progreso durante el primer gobierno del presidente Alfonso López Pumarejo.

 

La obra también es una reseña del discurrir de la modernidad técnica, comercial y de manejo del Estado, aspecto que para Marco Palacios fue posible gracias a la exportación masiva del café colombiano. El último capítulo es clave porque devela la importancia de la Constitución de 1991 como acontecimiento, pues le recuerda al lector la necesidad que tienen los Estados de preservar la integridad de la carta constitucional vigente; en esa medida, quedan muy mal paradas todas las iniciativas que tramitó el presidente Uribe para modificar la Constitución a su antojo, un cambio de reglas que perjudicó profundamente al país en lo moral.

 

A lo largo de este siglo fueron las clases dirigentes las que protagonizaron estelarmente esta historia; sin embargo, el autor logra advertir la necesidad de incluir a otros actores sociales que también fueron importantes. En esa perspectiva sobresalen aquellos que le hicieron resistencia pacífica a la imposición hegemónica y armada de preceptos ideológicos. En ese camino quedan las lecciones intelectuales de María Cano, pero especialmente la figura de Jorge Eliécer Gaitán, el caudillo que mejor representa simbólicamente al tortuoso siglo XX colombiano.

 

Sin los apasionamientos propios del político “veintejuliero” y con mayor aplomo y seriedad analítica, el historiador Ricardo Arias concluye que la lucha burocrática, la polarización de la sociedad, la excesiva dependencia religiosa, el narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo y otras prácticas criminales contribuyeron a deteriorar sensiblemente la fisionomía nacional.

 

Historia de Colombia contemporánea (1920-2010)

Ricardo Arias

Universidad de los Andes, 2010

200 páginas

$32.000

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