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El ministerio del dolor

José Ángel Báez reseña El ministerio del dolor de Dubravka Ugresic Anagrama, 2006 304 páginas

2010/03/15

Por José Ángel Báez

El exilio para unos es muerte; para otros, vida, y no falta el que afirme, como lo hizo Dante, que éste es un honor. Distintas apreciaciones, pero casi siempre una generalidad: desde el destierro se hace buena literatura. Drama, nostalgia y existencialismo aparecen como común denominador en varias obras escritas desde el desarraigo. Y El ministerio del dolor, libro de la croata Dubravka Ugresic, no es la excepción.

No hay que encontrar su particularidad en su estilo, tampoco en su historia, pero sí en su objetivo: mostrar desde el punto de vista de la profesora Tanja Lucic, el personaje central y la narradora de la novela, lo que representó la división de Yugoslavia, los daños irreparables que se causaron, como el temor constante a la muerte, que la llevan a decir: “La tierra de la que procedíamos era nuestro trauma común”.

Y es común porque al llegar a Amsterdam, la ciudad en la que transcurre el relato, se convertirá en profesora de una materia, absurda a su parecer, llamada filología yugoslava. Sus alumnos, en su mayoría, también hacen parte de aquella patria que fue divida de tajo en cinco partes. Así, desde un salón de clase, se reconstruyen viejas heridas y se reflexiona sobre una guerra (descrita peor de lo que se cree) que los expulsó de casa.

A partir de ese momento, surgen historias particulares marcadas por todo tipo de vejámenes y desenlaces dramáticos. Sin embargo, esta forma de hacer academia tendrá sus reparos: riñe incluso con el sistema de uno de los países más libres del mundo: Holanda.

Esta novela, seguramente, generará debates: muchos lectores encontrarán su valor en la reflexión sobre el exilio y en el desentrañar un episodio reciente de la historia universal, del que pocos hablan y, si lo hacen, carecen de la valentía que antepone esta croata. Para otros, el logro de esta escritora está en su simpleza, en su humor negro y en la forma sencilla en la que conduce al lector pese a la complejidad del tema: reflexionar sobre un país al que a muchos les importó poco.

Éste es un libro que es la carta de presentación en Colombia de Ugresic, exiliada desde 1993 en Holanda. En español ya había publicado su novela El museo de la rendición incondicional y su libro de ensayos Gracias por no leer, obras con las que recibió varios reconocimientos internacionales, entre ellos el Prix Européen de L’Essai Charles Veillon y Feronio. El ministerio del dolor (2004) fue finalista este año del premio Foreign Fiction.

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