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El nuevo NeoTrópico colombiano

José Alejandro Cepeda reseña NeoTropical, el último disco de la serie Nuevas Músicas Colombianas

2010/03/15

Por José Alejandro Cepeda

Si la música está en capacidad de representar un país y sus metáforas –el país hecho metáfora– la audición de NeoTropical puede demostrarlo. El disco tiene catorce composiciones y en 63 minutos da cuenta de buena parte de lo que produce esta parte del mundo en materia musical desde la década de 1990. Es la nueva lectura de un paisaje, que en este caso sirve para abrir una serie de discos bajo el título de Nuevas Músicas Colombianas. Este es entonces el primero de una saga de grabaciones que buscan responder una pregunta: ¿a qué suena este país-metáfora hoy?

NeoTropical pone las cosas claras: los tiempos de un exclusivo entendimiento purista del folclor han quedado progresivamente atrás, gracias a lo que en principio se denominó genéricamente “fusión”. Pero la realidad es más profunda: el cambio de milenio ofrece más que la ligera superposición de lenguajes musicales distintos, respondiendo no solo a una necesidad de renovación, sino a la búsqueda de jóvenes y veteranos músicos por reconocer, investigar o reapropiar los componentes del patrimonio musical colombiano. Su riqueza parece postularse como un enorme abrazo de las costas Pacífica y Atlántica sobre los Andes, extendiéndose por cordilleras, llanos y selvas, haciendo una parada técnica y vital en las ciudades, que a su vez devuelven el saludo. Porque esta música que suena a colores viene siendo producida, grabada y presentada en gran parte desde ciudades, incluidas algunas como Nueva York.

Sí, esta Colombia musical NeoTropical tal vez pueda visualizarse como una de esas exóticas aves multicolor posadas en la antena de un televisor. La portada deja ver algunas plumas, aunque no los rastros de ciudad. En todo caso ambos se escuchan cuando se dejan libres a Sidestepper, Liliana Montes, Banda La República, Mandrágora, TumbaCatre, Alé Kumá, Grupo Bahía, Pablo Mayor, Totó La Momposina, La Cumbiamba eNeYé, JáranaTambó, Héctor Buitrago, Mojarra Eléctrica y Choc Quib Town. Este elenco variopinto ofrece una valiosa síntesis de la contemporaneidad sobre la cumbia, el bullerengue, el fandango o el porro, sin que todas las grabaciones necesariamente tiendan a la experimentación. Aunque es posible escuchar al respecto soportes eléctricos, maridajes con ritmos cubanos, la incursión electrónica solista de Héctor Buitrago –bajista de Aterciopelados– o la de Choc Quib Town, el disco en conjunto ofrece una postal tradicional de la festividad del trópico colombiano. Quien desee aproximarse a una lectura más jazzística, personal o de vanguardia tendrá que explorar en los discos individuales de los artistas presentados o en los de otros no incluidos. Si el inconformismo que todo compilado puede generar (aún los buenos como éste) surgiera, no hay que olvidar que estos son también eso: una ventana o una invitación a profundizar.

Los textos de NeoTropical vienen debidamente comentados y traducidos al inglés, por lo que como anuncian ellos mismos el reconocimiento de “estamos en el mundo y nos abrimos a él” es una meta y una intención. Es posible que el primer producto de esta propuesta de Nuevas Músicas de Colombia ayude a forjar el mejor “world music” hecho en Colombia. O desde Colombia, como se mire. Porque no hay siempre que esperar a que cuando se intente englobar todo un país –el que sea– la metáfora tenga que primero ser reconocida desde fuera.

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