El pez contra la corriente

Rafael Osío Cabrices reseña "Sables y utopías. Visiones de América Latina" de Mario Vargas Llosa.

2010/05/27

Por Rafael Osío Cabrices

La entrega más reciente de Mario Vargas Llosa difícilmente será su mayor best seller. No por su infeliz diseño de cubierta ni porque le falte calidad, sino porque se ocupa de un lado suyo del que se conoce poco y de forma deliberada: en torno a las opiniones políticas, económicas y sociales del autor de Pantaleón y las visitadoras circula una vehemente hostilidad que se alimenta, principalmente, del desconocimiento de lo que en realidad defienden esas opiniones.

A la izquierda dura, en particular, le conviene ignorar lo que Vargas Llosa en realidad está diciendo, para poder acusarlo de nazi, represor y neoliberal por los siglos de los siglos. Lo mismo puede decirse, con algunas variantes, de sus enemigos en el resto del bestiario político del mundo hispanohablante. Todos ellos, de un signo o del otro, han decidido ignorar el hecho central de que Vargas Llosa es muy duro con mucha gente distinta, con Pinochet y con Castro. Los chavistas que casi han llegado al punto de prohibir sus libros en Venezuela, por ejemplo, se cuidan de hacerse los sordos cuando él ha salido a apoyar el gobierno de Lula o a criticar la reelección de Uribe.

Vargas Llosa, sin embargo, insiste en divulgar sus pareceres, a través de los medios y de canales como este, un libro que recoge su visión del continente y, sobre todo, la transformación de su pensamiento desde el militante comunista que fue por un breve periodo cuando estudiaba en la Universidad de San Marcos, hasta el que es hoy, tal vez el vocero más importante en lengua castellana del pensamiento liberal.

En Sables y utopías, Vargas Llosa pretende volver visible el modo discontinuo pero firme con que fue rompiendo con el consenso de la intelectualidad latinoamericana alrededor de los líderes de la izquierda en los sesenta y setenta, mientras a su vez se fajaba a denunciar las dictaduras de la derecha. Si en su testimonio sobre su campaña electoral usó el irónico título de El pez en el agua, en este libro de cartas abiertas, ensayos y artículos pudo haber usado el de El pez contra la corriente: en plena Guerra Fría, Vargas Llosa le estaba llevando la contraria a casi todo el mundo.

Es bastante interesante ver cómo la realidad lo hizo cambiar de opinión en ciertos asuntos (el modo de luchar contra los sectores conservadores, por ejemplo) pero también atrincherarse en otros (más que cualquier otra cosa, la condena al autoritarismo). Aquí hay materiales, de hecho, irreconocibles. En una carta abierta al general Juan Velasco Alvarado de 1975 rescata los logros de “la revolución” en el Perú, como la reforma agraria, pero lo critica por el cierre de la revista Caretas. El Vargas Llosa de hoy no le hubiera concedido casi nada al régimen de Velasco. Pero el texto siguiente, otra carta abierta, de 1976, acusando al general Jorge Rafael Videla de los crímenes que ya se denunciaban en el primer año de la espantosa dictadura argentina, sería plenamente predecible en el hombre que Vargas Llosa es hoy.

Aunque contenga muchas cosas que sus lectores tenemos claras desde hace tiempo, este libro vale como crónica de historia contemporánea y está escrito con la fluidez de un buen reportero, aparte de la puntería argumentativa característica de Vargas Llosa. Al final, lo que plantea no es mucho más que sentido común: fijarse en los hechos más que en las palabras y las personas, evitar las intoxicaciones del nacionalismo o de los dogmas ideológicos, darles un chance a la moderación y al diálogo. E insistir en promover eso suele aumentar, por estos lados, la cuenta de enemigos.

Sables y utopías. Visiones de América Latina.

Mario Vargas Llosa

Aguilar, 2009.

$49.000

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