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El pie de página del novelista

Jesse Tangen-Mills reseña la recopilación de ensayos que hace Juan Gabriel Vásquez en El arte de la distorsión

2010/03/15

Por Jesse Tangen-Mills

El ensayo literario es como un pie de página del novelista. Así se puede leer este libro de ensayos del escritor Juan Gabriel Vásquez (Historia secreta de Costaguana y Los informantes). Como muestra Nabokov en Pálido fuego (un autor al que Vásquez admira), la prosa expositiva en boca del novelista modifica sus textos literarios. Con ese acceso vip al taller del autor, nuestra interpretación de la obra cambia; así es en el caso de El arte de la distorsión. Preguntas implícitas en su obra (¿por qué el interés en Joseph Conrad?), son contestadas por Vásquez aquí: “Porque escribió la mejor novela sobre latino americana 50 años antes del boom”.

Vásquez muestra su erudición salpicando sus escritos con hallazgos de sus lecturas. Entre ellas: “El escritor escribe para saber qué es la literatura”; “el cuento es un género solitario”; “todas las grandes obras fundan un género o lo disuelven”. A veces Vásquez se apropia de criterios de la nueva Escuela vieja de críticos-novelistas (Martin Amis, James Wood, Saul Bellow) para juntar a tan inverosímiles compañeros literarios como Poe, Chéjov, Quiroga, Flannery O’Connor, Hemingway y Tobias Wolff. Hombres de las belles lettres en el sentido tradicional, que a su vez son fieles exponentes del equilibrio de “un narrador, un profesor y un hechicero”, para usar la tricotomía que Vásquez cita de Nabokov.

La colección incluye tres ensayos sobre Conrad, dos más que reinterpretan la obra de García Márquez, otros dos sobre El Quijote, algunos perfiles de W.G. Sebald, Ricardo Piglia, Juan Ramón Ribeyro y Philip Roth, y los demás sobre temas tan grandes como el exilio, la lectura y la novela. “La paradoja de don Álvaro Tarfe”, una explicación de aquel personaje del Quijote, es el único ensayo que no cuadra con el resto de la colección por especificidad demasiado académica y el seco tono del profesor. Algunos lectores opinarían que los editores debían haber sacado uno de los ensayos sobre Conrad para evitar redundancia y cumplir con el titulo que no alude a ese autor; sin embargo, para mí, en el peor de los casos, cuenta con valiosa información sobre un figura tan monumental (e intimidante) como Conrad.

Los ensayos en gran parte parecen buscar lectores colombianos: en su exploración de Gabo, en su reflexión sobre la novela de la Violencia, y en su interpretación de su propio exilio (un destino que comparten muchos de sus compatriotas). En algunos casos se dirige más específicamente a los novelistas colombianos, cuando, por ejemplo, recomienda “no cortar el árbol de Cien años de soledad, sino sembrar un árbol nuevo que con el tiempo sirva a alguien”.

El arte de la distorsión, el ensayo más conocido de la colección, y quizás el ensayo literario más conocido de los últimos años en Colombia (publicado en El Malpensante y que ganó el Premio de Periodismo Simón Bolívar en 2007), bien merece ser releído. Ese discurso informal sobre Cien años de soledad está basado en una sencilla propuesta: leer el clásico como novela histórica y no como realismo mágico; y gracias al uso de primera persona, el resultado es un ensayo mucho más profundo que si el autor hubiera optado por un mero análisis literario de la obra.

Por último, me siento en la obligación de tratar el ensayo La reseña en conflicto, que llora la muerte del arte de la reseña de libros en Colombia, mientras Vásquez elogia al Times Literary Supplement y al crítico norteamericano H.L. Mencken, quienes, según él, reconocieron la importancia de la crítica de libros en los medios de comunicación. Su analogía de la reseña como boxeo me parece notable, tal vez porque me gustan ambos; claro está, de ningún modo puede superar a mi excéntrico compatriota H.L. Mencken, pero estoy seguro de que lo podría noquear en el ring, si aún estuviera vivo.

Si Vásquez se parece a algún autor en su acercamiento a temas literarios y su estética, ese es William Gass (a quien Vásquez menciona), escritor y novelista norteamericano cuyos ensayos literarios son tan interesantes y accesibles como estos. En tan solo diez años, Vásquez ha establecido una reputación de autor colombiano de primera línea. Este libro de ensayos solo confirma lo que muchos ya habían dicho.

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