'The Idler Wheel', Fiona Apple. Epic, 2012. $20.000 (en iTunes)

El sonido de la depresión

Felipe Restrepo reseña el disco 'The Idler Wheel' de Fiona Apple.

2012/07/19

Por Felipe Restrepo Pombo.

El título completo del más reciente disco de Fiona Apple (Nueva York, 1977) es The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver Of The Screw And Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do. Sin embargo, desde su lanzamiento, el pasado 19 de junio, se le conoce simplemente como The Idler Wheel. El simple hecho de titular un disco con un verso de veintitrés palabras es —además de una excentricidad un tanto pretenciosa— una prueba del temperamento de Apple: una artista que siempre se ha dado el lujo de hacer la música que quiere, sin considerar —para bien y para mal— el mercado discográfico.

En 1996, Apple sorprendió con Tidal: un debut apabullante que recogía la tragedia que sufrió a los doce años, cuando fue violada por un extraño en las escaleras de su edificio. El disco era un recorrido por su infernal adolescencia: recreaba la violación, la depresión posterior y los suplicios siquiátricos que atravesó. Tidal vendió más de tres millones de copias, recibió un premio Grammy y se convirtió en un referente de la música de los noventa. En 1999, apareció su segundo disco: un extrañísimo trabajo con un título de noventa palabras. Aunque When the Pawn..., como se conoce, fue un éxito en ventas, recibió muchas críticas. Seis años después, Apple terminó su tercer disco, Extraordinary Machine. Sin embargo, los ejecutivos de Sony, su disquera, no quedaron contentos con el resultado y decidieron hacerle varios cambios sin consultarle. Cuando salió al mercado Apple se declaró asqueada por la industria musical, dijo que se encerraría para siempre en su casa y juró que nunca volvería a grabar un disco.

Por eso su nuevo trabajo generó tanta expectativa. Las revistas especializadas como Paste, Rolling Stone y Billboard —que le dio su portada de junio— lo declararon el disco más esperado del 2012. Y el resultado, como todo lo de Apple, es perturbador. The Idle Wheel es un álbum con muchas referencias autobiográficas y oscuras. La depresión es, de nuevo, un tema importante. Apple le contó a la revista Billboard: “Durante dos años no toqué el piano. Cuando se me ocurría una canción, no hacía nada. Trataba de olvidarla rápido. No me importaba no recordarla jamás”. Ese estado de ánimo se nota canciones como “Left Alone” que intenta musicalizar un ataque maniaco-depresivo: pasa en un segundo de un ritmo frenético a una melodía lenta.

También hay mucho resentimiento amoroso. Varias canciones, como “Werewolf”, “Regret” y “Jonathan”, giran en torno al desamor. De hecho, esta última es una clara referencia a la fallida relación con su exnovio, Jonathan Ames.

Pero la gran estrella de The Idler Wheel es, sin duda, la voz de Apple. Todo el disco parece estar construido a partir de esa voz que a veces suena como un aullido desgarrado y otras como un susurro cariñoso. En canciones como “Every Single Night”, “Hot Knife” o “Periphery”, los arreglos son muy sencillos y están al servicio del amplio registro vocal de Apple. De hecho, como dice Jeremy Larson, el crítico musical de la revista Time, da la impresión de que solo participaran la cantante y su percusionista, Charlie Dayton, con quien compuso gran parte de las canciones.

No queda duda de que Apple es una gran compositora e intérprete. Sin embargo, es demasiado protagonista en este nuevo disco. Su búsqueda de una identidad —a lo largo del disco se define como “una naturaleza muerta”, “todos los peces del mar”, “una fugitiva”, “un tulipán” y “una zorra moribunda”— es agobiante. Sus letras autorreferenciales y la presencia constante de su lamento terminan por aburrir.

Video de "Every Single Night", primer single de The Idler Wheel

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.