RevistaArcadia.com

El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido

David Roa reseña el último libro de J.-M. G. Le Clézio, El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido FCE, 2008 276 páginas

2010/07/02

Por David Roa

Desde los propios textos indígenas como la Relación de Michoacán, los códices y Los libros del Chilam Balam, a los que Le Clézio da el estatus de literatura canónica a la altura de las epopeyas griegas y la Biblia, hasta la literatura contemporánea de Artaud, Lawrence y el mismo premio Nobel 2008, las antiguas culturas mexicanas han sido un agradecido filón de inspiración poética en la historia de la literatura.

El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido de J.M.G. Le Clézio, que en el sentido más práctico es un libro de referencia, o una síntesis de la cultura prehispánica de Centro y Norteamérica; es también una reflexión sobre el indiscutible encanto que estas culturas tienen para occidente, a pesar del insalvable antagonismo entre las dos formas de ver el mundo y a la vez motivado por esta circunstancia.

En un estilo claro, cálido y erudito, el autor ilustra el mundo de los antiguos mexicanos; el de gigantescas civilizaciones como los aztecas y los mayas y también el primitivo y salvaje de las tribus nómadas como los tarahumaras y los sinaloas. Mientras lo hace, el autor logra despertar en el lector cierta nostalgia y ansiedad reprimida para el occidental que teme a la muerte como el fin del pensamiento y la vanidad racional. Se trata de la nostalgia de un mundo en donde la magia, los dioses, los sueños y el rito hacen parte de la realidad tangible, en donde el avatar por el mundo es apenas un doloroso y breve paso dentro de una existencia mayor, en donde lo sagrado, lo onírico y material se confunden y se mezclan.

Esta seducción por lo desconocido nos amarra al libro. Los ritos de sangre que acompañaban a casi todas las festividades del México prehispánico y que nos repelen por su crueldad, al ser descritas en los términos de Le Clézio cobran un significado que sin duda no tiene la mayoría de las acciones del hombre moderno; la profunda religiosidad de los indígenas, como nos cuenta, da sentido al más pequeño gesto de estos hombres.

En la última parte del libro, el autor se sirve de la figura de Atonin Artaud y de su experiencia en la tierra mexicana para ilustrar con uno de los ejemplos más desgarrados: la seducción que para un occidental suscita este mundo mítico. El camino de perfección artística del poeta lo lleva a buscar el arte puro que solo encuentra en la visión de mundo de las antiguas tradiciones mexicanas. Es en esta visión de mundo que Artaud encuentra lo que para él es la plenitud expresiva, que se libera de los amaneramientos occidentales de los que renegaba al salir de Europa. Y sufre las consecuencias de esa libertad espiritual: se ve obligado a dar la espalda al mundo contemporáneo que le corresponde, un mundo que se le antojaba insípido y vacío.

En síntesis, parece que los textos reunidos en El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido pretenden ser más que literatura de buena factura. El libro ambiciona tocar al lector en un sentido profundo. Se puede asegurar, eso sí, que la factura es impecable.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.