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Escarbar en lo olvidado

Leonardo Moreno reseña el libro de Gustavo Guerrero, Historia de una encargo: "La catira" de Camilo José Cela

2010/03/15

Por Leonardo Moreno

La versión corta de la historia dice que después de viajar por Colombia, Ecuador y Venezuela en 1953, Camilo José Cela escribió La catira, con la intención de crear una novela venezolana. Sin embargo, su pretensión de comprender lo que algunos llamaban el ‘alma llanera’ de Venezuela tras una estancia de un par de meses le reculó, y la publicación de la novela fue seguida de una breve pero pugnaz polémica azuzada por los intelectuales venezolanos que consideraron tal acto un atrevimiento. El asunto pronto se olvidó, como también que la novela era un encargo. ?En el Centro de estudios hispánicos de la Universidad Jules Verne de Picardía (Amiens, Francia) trabaja como maestro de conferencias Gustavo Guerrero (Venezuela, 1957), quien afortunadamente se decidió por el camino largo y hacer de arqueólogo frente a esa anécdota, para lo que escribió Historia de un encargo:“La catira” de Camilo José Cela. El libro, ganador del Premio Anagrama de ensayo 2008, se divide en tres partes: ‘Viajar’, que narra el periplo de Cela entre 1953 y 1954 y las negociaciones que lo condujeron a la escritura de la novela; ‘Escribir’, que analiza juiciosamente las distintas versiones de los manuscritos y las fuentes utilizadas en el proceso de escritura en sí, y ‘Leer’, sobre la recepción que tuvo la obra en el mundo intelectual y la polémica desatada. ?Con una escritura sencilla y un respaldo documental sólido, Guerrero recupera lo que muchos decidieron olvidar: más que producto de la fascinación de Cela por los llanos venezolanos, La catira surgió de un pago que el gobierno del entonces dictador Marcos Pérez Jiménez hizo al autor gallego con el objetivo de legitimar su estancia en el poder y la doctrina del Nuevo Ideal Nacional que había creado. Ese es solo el primer hallazgo, pues después vienen los viajes y el encargo a Cela y su lugar en la política exterior de la dictadura de Franco, casi a la manera de embajador de buena voluntad. Después aparecerá, quizá, el tema más importante, esto es, el problema de la doctrina de la Hispanidad y cómo era pensada e impuesta en la década del cincuenta, cuando se trataban de restablecer o fortalecer los lazos entre España y la América hispanohablante. ?La división del libro deja ver con claridad el valor de la labor investigativa de Guerrero, que en términos históricos elabora un cuadro general de las distintas fuerzas que influenciaron a Cela y que determinaron la escritura de la novela y su posterior recepción, como la situación sociopolítica en Venezuela y España, a la vez que expone las relaciones entre la escritura y los poderes establecidos, un tema incómodo para muchos. En términos literarios, el autor estudia las fuentes y el lugar de la novela en el orbe literario de la época; a la vez que desanda el camino recorrido por el futuro marqués de Iria Flavia en la composición de una falsa lengua llanera, uno de los elementos que marcó el fracaso de La catira. ?Hubiera sido necesario afinar las reflexiones finales, pues a veces los capítulos parecen terminar en punta, y las ideas planteadas en las últimas páginas sobre el uso político del lenguaje y de los intereses escondidos detrás de las ideas de la Hispanidad debieran haber sido ampliadas. La anotación no es un reproche por cuanto la labor tomaría otro volumen que, con algo de suerte, será escrito por alguien que considere el trabajo de Guerrero el estimulante necesario para repensar las relaciones intelectuales entre España y América.

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