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Grandes éxitos

José Alejandro Cepeda reseña la primera recopilación de jazz nacional, Jazz Colombia

2010/07/01

Por José Alejandro Cepeda

Esta recopilación es la primera en Colombia en reunir grabaciones previas de músicos de jazz nacionales. Su particularidad está en que no solo muestra una expresión universal que ha estado imponiéndose en el país, sino que refleja el maridaje de la improvisación, las armonías abiertas y un cierto virtuosismo con sonoridades colombianas. Hace una década esto hubiera sido imposible. Así que, por sí solo, este disco es una gran noticia.

Jazz Colombia es, además, un salto exponencial incomparable. Y lo es porque no solo es un género que ya se encuentra en programas educativos, sino que existe entre nosotros y día a día amplía su audiencia como lo confirman el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre y Jazz al Parque en Bogotá, Barranquillazz, Ajazzgo en Cali o el Festival Internacional Medellín de Jazz. Sucede también que, sin dejar de ser un género minoritario, ahora es posible asistir a un concierto cada semana en pequeños locales que recuerdan el recorrido subterráneo desde su origen en Estados Unidos a finales del siglo xix, o en eventos públicos como bibliotecas y presentaciones especiales sin el tufo de ser exclusivo para “gente culta”. Como si fuera poco, se escuchan ecos del trabajo de músicos colombianos en el extranjero, como en Nueva York, incorporando estilos nacionales al concurrido torrente mundial.

El disco es la tercera entrega de Nuevas Músicas Colombianas, y nos propone escuchar a doce artistas jóvenes que no se dejaron minar por las dificultades para grabar abordando con naturalidad y sin esnobismos del purismo folclórico o la almidonada intelectualidad el legado de la música tradicional de las costas, el interior y las propias ciudades. Está Antonio Arnedo, padre natural de esta generación, quien con Travesías (1996) terminó de abrir la puerta que había predicho Macumbia de Francisco Zumaqué en 1984. Incluye al promisorio pianista radicado en Nueva York Ricardo Gallo, Lucía Pulido —voz colombiana clave en el exterior— con Fernando Tarrés & La Raza, Juan Sebastián Monsalve Trío —proyecto paralelo del enérgico bajista de Curupira—,

Asdrúbal —sonido “free” del laborioso sello bogotano La Distritofónica—, al juicioso pianista Manuel Borda y Trío, el desaparecido ensamble de la Universidad Nacional Capicúa, Samurindó —otro de los valiosos proyectos en Nueva York con un funk adscrito al porro— y Bolaefuego, grata excepción porque su tema es inédito y conformado por el trombonista de La 33, el baterista de Curupira, el trompetista de Voodoo Souljah´s y el contrabajo de La Severa Matacera. El último tramo lo domina el saxofonista caleño Pacho Dávila con un corte sobre los 13 minutos, Marco Fajardo (El viaje) en un solo de clarinete y Puerto Candelaria desde Medellín.

El jazz colombiano tiene aún cosas que consolidar: realizar puestas en escena más elaboradas (como lo intentó gráficamente y en la presentación de su álbum el baterista Jorge Sepúlveda) y en convocar a un público más crítico. Esta recopilación, sin embargo, pasa la prueba más difícil: que al escucharlo completo se sostenga. Podrían haber estado otros temas o músicos, pero los grandes éxitos son siempre antipáticos. Aquí el jazz colombiano, que no es obligación ni la única constante de sus creadores, los tiene.

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