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Hechos y cuentos de Hadas

Juan Carlos González A hace una reseña de Hoodwinked, Roja Caperuza película animada dirigida por Tony Leech y Tod Edwards.

2010/02/09

Por Juan Carlos González A.

Separados de Miramax para fundar The Weinstein Company, los hermanos Bob y Harvey Weinstein han decidido apoyar toda suerte de proyectos que pongan al público a hablar de su nueva empresa. Títulos como Mrs. Henderson presenta, The Matador y Transamerica hacen parte de su catálogo, al que hay que sumar una película animada estrenada el año anterior, Hoodwinked, Roja Caperuza.

El filme revisita uno de los cuentos favoritos de todos los tiempos, el de Caperucita Roja, pero dándole un tratamiento completamente nuevo, muy a la manera de Shrek (2001), en el que los personajes clásicos adquieren una dinámica y una personalidad más cercana a los nuevos tiempos y obviamente más adulta. Incluso la estructura del cuento ha cambiado y lo que se nos ofrece se asemeja al recurso utilizado por Akira Kurosawa en Rashomon (1950), en el que los diversos protagonistas de una misma historia nos ofrecen todos sus puntos de vista y su propia versión de unos hechos similares. La narración adquiere entonces el tono de una investigación criminal, en la que la policía intenta descubrir realmente qué fue lo que pasó cuando Caperucita Roja llegó a casa de su abuelita y lo que encontró fue al lobo feroz sustituyéndola en su cama. Por la descripción anterior es obvio concluir que el humor –sarcástico y por momentos muy inteligente– barniza todas las situaciones que, aunque pueden ser comprendidas perfectamente por un niño, están dirigidas a propósito a un público adulto. Y más que temáticas o diálogo de doble sentido, lo que hay es un tratamiento adulto –y por completo sorpresivo– de unos personajes que no suponíamos capaces de ser vistos de manera distinta a la habitual. Parte del éxito del filme radica en despojarnos de certezas. En esta Roja Caperuza nadie es quien parece ser.

Como ha venido ocurriendo en esta nueva oleada de filmes de animación, las voces de los personajes ocupan el papel protagónico, de ahí que se hace necesario exigir que la película se vea en inglés con subtítulos en español. Las voces de Anne Hathaway (Caperucita), Glenn Close (la abuela), James Belushi (el leñador), David Ogden Stiers (el sapo Nicky Flippers) y Patrick Warburton (el lobo) son el punto más fuerte del filme. Los matices, los acentos y el humor provienen en buena parte de estas voces que es necesario poder apreciar. Igual función cumplen aquí las canciones, parte de una ecléctica y entretenida banda sonora original.

Llamativo es, en estos tiempos de capacidades inverosímiles de la animación, un evidente descuido en este aspecto. Hay una rudeza en el movimiento y en la definición visual de los personajes que no nos acaba de convencer y de satisfacer, como si el énfasis hubiera sido en los abigarrados detalles del guión y lo llamativo de la banda sonora antes que en el aspecto visual de los personajes. Quizá hace una década los efectos de animación del filme hubieran sorprendido, pero hoy se ven casi arcaicos.

Ya lo dijimos: el fuerte de este filme radica en la originalidad de la historia y en sus recursos humorísticos, algunos de los cuales son mejores como ideas que como resultado final, de ahí que sus intentos por divertirnos produzcan a veces más sorpresa y admiración antes que risa franca. Charles Perrault, desde el más allá, debe de estar preguntándose que otra cosa irán a inventarse –¿a profanar?– ahora.

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