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Historias recuperadas

Alberto de Brigard reseña La historia del amor de Nicole Krauss

2010/03/15

Por Alberto de Brigard

En los inicios de la Segunda Guerra Mundial un joven polaco escribe un libro llamado La historia del amor, una larga carta para una única destinataria. Tiempo después, en el caos de la posguerra, este texto perdido, plagiado, traducido y recuperado, transforma la vida de un puñado de lectores. Así, La historia del amor, de Zvi Litvinoff, protagoniza La historia del amor, la novela de Nicole Krauss.

Después de la aparición de su libro, Krauss recibió toda clase de elogios, nominaciones a premios importantes y los consabidos contratos para Hollywood; como se trata de una obra cuyos principales atractivos son un estilo de escritura muy personal y unos personajes muy bien caracterizados, conviene leerla ahora y no esperar a que sea reducida a otra peliculita banal, llena de rostros familiares y taquilleros. Lo que hace especial este libro no es una historia particularmente sorprendente, sino una narrativa elíptica muy efectiva, que se mueve abruptamente de una época a otra, que viaja sin escalas entre Polonia, Chile y Nueva York, en un concierto de voces independientes que poco a poco van entregando las claves para ensamblar el relato; por eso, sin que se trate de una obra experimental o demasiado compleja, La historia del amor exige al lector cierta concentración y, en contrapartida, ofrece algunos retos estimulantes que seguramente trasnocharon a ese editor tímido que debe de ser directamente responsable de las “ayudas gráficas” que señalan los cambios de punto de vista en cada capítulo.

Los puntos focales de la historia son dos personajes a primera vista muy opuestos: un octogenario emigrante y una niña que acaba de cumplir quince años. Tienen en común, sin embargo, su origen judío, el hecho de vivir en Nueva York y la necesidad de enfrentar con recursos muy precarios la ausencia de seres queridos.

Como tantos otros emigrantes, Leo Gursky tuvo una existencia que pareciera apenas un reemplazo de la que hubiera debido vivir en un mundo menos desquiciado. Su familia, sus amigos y sus aspiraciones se desvanecieron en la guerra. Después de casi sesenta años de exilio en los Estados Unidos está solo y enfrenta sus pérdidas y sus miedos con un arsenal de conductas insospechadas y muchas veces cómicas; más que a la muerte, le teme al olvido, a pasar sin dejar huella, destino al que parece estar irremediablemente condenado. Con Leo, Krauss crea un personaje complejo, amable, verosímil y conmovedor, que quizá sea lo más memorable de esta novela.

En cuanto a Alma Singer, se trata de una joven que lleva el nombre de “todas las muchachas de un libro que mi padre le regaló a mi madre”. Tras la muerte de éste, ella, su hermano menor y su mamá intentan, cada uno a su manera, recomponer su vida: Charlotte Singer se sumerge en el trabajo y Bird, el hermano, en delirios religiosos, mientras que Alma intenta que ambos sean más felices y trata de negar su propia soledad. Al igual que Leo Gursky, Alma tiene una voz convincente y original que despierta interés y simpatía en el lector; La historia del amor reunirá a estos personajes por caminos muy indirectos, en un final abierto, dulce y con un ritmo muy bien controlado, casi cinematográfico.

Nicole Krauss ha escrito una novela intrigante y amena, con un discreto sentido del humor, con reflexiones inteligentes sobre el poder de la imaginación y las palabras para reinventar nuestra vida ante el dolor, la ausencia y las pérdidas. En este caso, las palabras valen más que mil imágenes.

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