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Incompetente libro

Manuel Kalmanovitz reseña Breve historia de la incompetencia militar, de Ed Strosser y Michael Prince

2010/06/11

Por Manuel Kalmanovitz

Guerra y paz es claro el desespero que Tolstoi siente frente a una clase particular de historiador: el que quiere explicarlo todo en términos de personalidades, de anécdotas, de detalles. Lo desespera esa ceguera que no ve el misterio que hay detrás de la historia, la fuerza irracional que a veces se hace patente y ante la cual no hay explicaciones satisfactorias. Tanto es así que dedica capítulos y capítulos a regañarlos y ridiculizarlos.

Podría pensarse que esa clase de historia ya agonizaba en la época de Tolstoi, pero qué va, sigue viva hasta el día de hoy. Al menos si se juzga por la Breve historia de la incompetencia militar, de Ed Strosser y Michael Prince. Es un título llamativo, pero despistador. Tiene una foto entre chistosa y escalofriante en la carátula y el tema enunciado en el título, eso de las incompetencias militares, es interesante. Porque es al mismo tiempo reconfortante y escalofriante el pensar que los militares se equivocan. Reconforta porque es ver a una figura de autoridad emblemática salpicada de lodo y la parte anárquica que llevamos dentro, la que no quiere que lo manden ni obedecer semáforos ni reglas ni levantar la mano para pedir la palabra, se alegra y se ríe. Pero, de otro lado, cuando se acallan las carcajadas anárquicas y uno se pone a pensar, las muestras de incompetencia militar son verdaderamente terribles porque se pagan en vidas. En eso se parece a la incompetencia médica o a la de los ingenieros civiles que construyen puentes y diseñan estructuras de rascacielos que se caen.

Decía que el título es despistador, y lo es por un error de traducción. El libro en inglés se llama Guerras estúpidas y eso da una mejor idea no solo del contenido del libro sino de su tono. Es el mismo tipo de historiador que ofuscaba a Tolstoi, el que explicaba la derrota de los franceses por un catarro de Napoleón, solo que acá está decidido a ponerse las gafas de la estupidez y verlo todo como producto de gente estúpida —lo que sirve para asegurarles a los lectores del presente que su época es mejor.

Leyéndolo a veces se siente uno haciendo una visita por el pasado de la mano de Beavis y Butthead, aquellos muchachos descerebrados del MTV de los años noventa que se reían bobaliconamente de todo sin darse cuenta que la estupidez, como la procesión, iba por dentro. Al igual que estos dos insignes representantes de la estupidez noventera, el libro tiene cierta debilidad por los chistes sexuales o escatológicos. Le dedican un capítulo a la guerra entre Chile, Perú y Bolivia de 1879 por el guano que había en la costa. Y, bueno, como el guano es caca de pájaro, el capítulo está salpicado de chistecitos sobre la "pestilente sustancia" y uno puede imaginarse sin ningún problema las risitas acompañantes.

Aunque hay cosas chistosas más allá de la caca. Como Adolf Hitler quien, "impaciente por empezar a ejercer de dictador", comandó un intento de golpe de estado en 1923; Stalin ("paranoico, asesino, con un peludo mostacho"), que trató de invadir Finlandia en 1939; Kennedy y Castro; Mikhail Gorbachov y algunos más.

Es posible que el problema del libro sea no el libro en sí mismo, sino su presentación. Si estuviera lleno de caricaturas, en pasta blanda, si apuntara claramente al mercado adolescente, su tontería y su provincialismo primermundista (dice que tras la guerra del guano los países firmaron un acuerdo donde "legalizaban la situación de Bolivia como un país insignificante y sin salida al mar") serían menos irritantes. Pero siendo un libro de pasta dura, con papel grueso, dentro de la colección de No Ficción/Historia de Ediciones B, su tontería e inmadurez resultan hasta sorprendentes.

¿Para quién se escribe este libro? Claramente no para quienes quieren pensar en lo que implica la incompetencia militar. Sobre todo en nuestro país, donde han pasado cosas tan terribles que distinguir competencia de incompetencia militar puede resultar difícil. Pero más allá. Tampoco le interesará a quien quiera entender algo sobre la humanidad al estudiar la historia.

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