Portada de My Beautiful Dark Twisted Fantasy de Kanye West.

Kanye, el Nerd

Andrés Gualdrón reseña My Beautiful Dark Twisted Fantasy de Kanye West.

2010/02/28

Por Andrés Gualdrón

Editado en noviembre de 2010, My Beautiful Dark Twisted Fantasy se coronaba en enero de este año como el quinto disco de platino consecutivo del artista a tan solo ocho semanas de su estreno, ubicándose como número uno indiscutible en las listas norteamericanas. El éxito mainstream de West no es sorpresa: acomodado en el enorme aparato publicitario que lo precede, promovido masivamente por sus escándalos mediáticos y con un historial de declaraciones excesivas que lo llevaron incluso a ser reprendido por Barack Obama y por George W. Bush, la figura de este rapero y productor oriundo de Atlanta es comidilla habitual de las grandes cadenas norteamericanas. Sus trabajos musicales se ven inevitablemente catapultados a la popularidad gracias a ese personaje impulsivo, mitad pendenciero y mitad genio, que él y los medios han sabido construir satisfactoriamente.

 

Pero para entender el fenómeno de West también hay que apartarse un poco de MTV, las cadenas de radio masivas y los premios Grammy. Y esto es porque, para sorpresa de muchos, el rapero es una especie de rey al interior del otro gran público norteamericano y mundial; un público sensible a los nuevos caminos que se trazan en el interior de la llamada música independiente. Dentro de este contexto es muy diciente el hecho de que Pitchfork Media, portal de reseñas y columnas musicales con un enorme peso de opinión dentro del circuito alternativo, haya calificado a My Beautiful Dark Twisted Fantasy con la puntuación perfecta de 10. Esta distinción sólo la han logrado 11 trabajos a su estreno de entre los miles que reseña el sitio web desde 1995. El caso de West es verdaderamente atípico: sin dejar la estética agresiva y excesiva del r&b es bendecido en partes iguales por el gran público, el público más selecto y la crítica especializada.

 

¿Cuál es su secreto? ¿Cómo atraviesa libremente las fronteras, manteniéndose siempre en pie y saliéndose con la suya? Quizás la respuesta se encuentre en que no se trata de otro rapero millonario, egocéntrico y charlatán. West es, a su manera, una especie de nerd; un músico que busca de forma intuitiva nuevas alternativas sonoras y colaboraciones inusuales para abrir poco a poco las barreras del género hacia otros derroteros musicales.

 

Para su último disco el artista se escondió de la vida pública por algunos meses en Hawai, rentó allí un estudio de grabación y terminó por invitar a varios de sus artistas favoritos: en el álbum desfilan figuras como M.I.A, Mos Def y el genial cantante de indie-folk Bon Iver, quien colaboró en dos tracks del disco. Con el entorno de grabación listo, West se entregó a la tarea de elaborar un trabajo profundamente ecléctico, en el que las letras violentas, sexuales y excesivas se entremezclan con arreglos de cuerda inesperados (All of the lights, So Appalled), samples extraídos de fuentes tan heterogéneas como la música de Aphex Twin o del músico y poeta Gil Scott-Heron (Blame Game, Who will survive in America respectivamente) y sintetizadores distorsionados con guiños melódicos a la música de Deep Purple (Hell of a life). Q-tip, uno de los raperos presentes en el proyecto, describió el proceso de grabación del disco como uno en el cuál cada músico tenía la palabra para decidir sobre el sonido general del álbum.

 

En My Beautiful Dark Twisted Fantasy, Kanye West, muy por el contrario de lo que proyecta en su vida pública, se muestra como un personaje de oídos bien abiertos. Ojalá siga siendo su música y no sólo su lengua larga la que acabe por robarse el show.

 

My Beautiful Dark Twisted Fantasy

Kanye West

Roc-A-Fella, 2010

$42.000


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