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La jardinera

Melibea reseña La jardinera de Sarah Stewart Ilustraciones: David Small Ekaré, 2005 40 páginas

2010/03/15

Por Melibea

Lydia Gracia Finch es una experta jardinera y ha construido con su abuela una huerta en la que nacen gran cantidad de frutos y flores. Todos los días van juntas a cuidarlo, pero debido a la Gran Depresión, la pequeña tiene que partir a la ciudad para pasar una temporada con el hermano de su madre, mientras que su padre encuentra trabajo y la situación familiar se estabiliza. Al llegar, conoce a su tío, un hombre que no sonríe.

Éste es un libro epistolar. Los lectores se enteran de los hechos a través de las cartas que Lydia Gracia le escribe a su tío y posteriormente a sus padres y abuela. Son textos cortos, salpicados de exclamaciones, que muestran el espíritu alegre y generoso de quien los escribe. Y es que la protagonista de este relato siente una pasión tan grande por las matas que no hay nada que no pueda arreglar con un ramo de no me olvides o con una jardinera llena de flores nuevas. Ella ha descubierto el secreto de la felicidad y lo que más le gusta es compartirlo con todos aquellos que la rodean.

La imagen juega un papel muy importante, pues tiene a su cargo gran parte de la narración. Incluso antes de que aparezcan las palabras, los dibujos ya han puesto al lector en situación. Texto e ilustración trabajan en equipo y logran una unidad perfecta que da lugar a una historia bien construida. Small usa el lenguaje de los colores para generar el ambiente de cada espacio. Así, el campo es luminoso y el aire que se respira en estas páginas es cálido y vital. Por el contrario, la ciudad es gris y oscura. Poco a poco, Lydia Gracia llena la casa de su tío con flores y nuevamente la luz se instala en los dibujos. Pero atención, éstas no se quedan simplemente en pétalos y hojas, también representan el amor que esta niña le regala a su pariente.

En las cartas, la pequeña dibuja su realidad cotidiana a través de la emoción. Entre líneas, Stewart presenta una realidad familiar ideal, en la que priman el apoyo incondicional y la comunicación.

Este libro es una magnífica oportunidad para que los pequeños que empiezan a leer solos practiquen sus nuevos conocimientos. El lenguaje es sencillo; las formas gramaticales, básicas; y las ilustraciones, de gran ayuda a la hora de lograr una comprensión global de la historia.

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