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La memoria como arte

Eduardo Arias reseña el último álbum de Trío Nueva Colombia, El arte de la memoria

2010/03/15

Por Eduardo Arias

Cuando tuve la suerte de oír por primera vez a Germán Darío Pérez (en el Festival del Mono Núñez de 2005, al que asistió como músico invitado fuera de concurso) me llamó la atención, o mejor, me molestó no tener ni idea quién era ese pianista que, sin aspavientos ni artificios, enriquecía el pasillo y el bambuco con sutiles brochazos armónicos sacados del jazz, de la música francesa de finales del siglo XIX. ¿Cómo era posible, pensaba, que por fuera del círculo de los iniciados de la música andina colombiana nadie supiera de su existencia mientras se les da tanto bombo a músicos efímeros y prefabricados que se disfrazan de auténticos a punta de sombreros vueltiaos y que nada le aportan a la música colombiana?

Al oír este álbum doble, el segundo en su carrera, se comprueba que a Pérez, más que mostrarse, le interesa transmitir. Al oírlo en vivo y en CD, se me viene a la cabeza el título de un álbum de Andrés Calamaro: Honestidad brutal. Pérez se declara anclado en una tradición que arranca en el Nocturnal colombiano, dirigido por el maestro Oriol Rangel, y que profundizó gracias a su maestra, la pianista Ruth Marulanda. Lo suyo no es una fusión sino, como él mismo señala, “toda la música recibe influencia de toda la música”. Por eso aparecen a cada rato mínimos guiños al blues, al jazz (a ese virtuosismo contenido propio de pianistas como Bill Evans), a la música llamada clásica de los períodos del romanticismo tardío y el impresionismo, al bossa nova... “Yo no lo llamaría jazz ni fusión. Yo vengo del bambuco tradicional, mi procedencia es esa. El disco refleja más bien las técnicas de lo que aprendí en el conservatorio”.

El arte de la memoria, como lo indica su nombre, recoge más de 20 años de su trayectoria como compositor. Algunas de sus obras ya las había grabado en un primer cd y en este trabajo incluyó desde grabaciones que datan de 1985 hasta temas escritos dos meses antes de las sesiones de grabación. “El cd presenta un rango de estilos muy amplio, aunque el compositor es el mismo. Para mí es muy interesante plasmar diferentes etapas de mi carrera”.

Este álbum lo componen dos partes. En el primer CD lo acompañan Hoffmann Ricardo Pedraza en el tiple y Mauricio Acosta en el contrabajo, sus compañeros de dos décadas de labores con el trío. La mayor parte de estas piezas las escribió Pérez, pero también incluye el pasillo A lo Germancho, escrito por su gran amigo Mauricio Rangel, dos piezas cortas de Jesún A. Rey y otra más del tiplista Luis Carlos Saboya, a quien le dedicó el tema El pollo Lucas, que aparece en el segundo CD. El material de este primer CD se grabó en los auditorios Teresa Cuervo, del Museo Nacional, y Fabio Lozano, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ambos en Bogotá.

En el segundo CD, con temas de su autoría, Pérez incluye solos de piano y también cuenta con el apoyo de diversos músicos, entre ellos el flautista Tico Arnedo, el clarinetista Jaime Uribe, el propio Pato Lucas y sus hermanos los guitarristas Daniel y Luis Carlos Saboya...

Hasta en los títulos de varios de los temas se refleja el sentido del humor de Germán Darío Pérez: Seré papá, Tranquilamente, un tipo leal, Vuelamasquelviento, Pues clarinete, Bambina (“híbrido de bambuco y guabina”, agregaría Marcos Mundstock, el presentador de Les Luthiers), títulos poco comunes en un género musical que suele nutrirse más bien de lugares comunes como alboradas, arreboles, nostalgias, añoranzas, cabañas, terruños y guaduales.

El disco se consigue en Tango y quienes quieran escuchar apartes de su música y familiarizarse con el Trío Nueva Colombia pueden hacerlo en la página www.myspace.com/trionuevacolombia.

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