La mirada abrazada

Juan Manuel Roca reseña "El abrazo de la mirada" de Samuel Vásquez.

2010/02/28

Por Juan Manuel Roca

Pocas veces, cuando se escribe sobre arte, se da en nuestro medio un ejercicio de reflexión e intuición, de conocimientos y de transmisión de estos a un plano de rigor literario. Y no se da por ser un oficio asaltado por la simulación o la falta de argumentaciones. Muchos concilian con una expresión sobre la que prevenía Zaratustra y se deciden al timo de “remover las aguas para parecer profundo”.

 

Ajeno a estos pases hipnóticos de la crítica evasiva o de una engañosa apreciación artística, el libro de Samuel Vásquez, El abrazo de la mirada, hace un despliegue de saberes desde una escritura cenital pero no carente de misterios, diáfana pero no ausente de los claroscuros del mundo.

 

La piedra angular del libro de Vásquez está cimentada en tres grandes e irremediables creadores de formas simbólicas: Pablo Picasso, Henry Moore y Eduardo Chillida.?Vásquez afirma que la obra artística, como sinónimo de libertad, es algo más que un recetario de proclamas, de manifiestos o afirmaciones de papel tocadas por el dogma o por el deseo de correr detrás de la historia.

 

“La obra de arte es un documento contra el olvido, una rebelión contra la mediocridad”, dice un aserto suyo.

 

Y gracias a las conveniencias del olvido se pasa una sombra, una gruesa tachadura sobre grandes momentos del arte para exaltar la medianía. De esto saben mucho los críticos, los historiadores y sobre todo la legión de curadores que fatigan los salones. A propósito, sería bueno saber quién curará al curador, quién dejará de darle el rol de bedel omnipotente, de catequizador de las capillas del arte y de la moda.

 

Libertad de acción y de pasión para ir a saco contra verdades aceptadas, sacralizadas y divulgadas como fórmulas matemáticas es lo que irradia El abrazo de la mirada.

 

Es un libro que se ubica en su declarado humanismo en la línea trazada por teóricos como Benedetto Croce. Un libro, en fin, que recuerda el rigor y la insumisión de Bernard Berenson o de Herbert Read, es decir, que en su tono evoca el espíritu de una rara estirpe de autores que por vías de la imaginación no desligan la apreciación de la obra artística de la vida. Y que, además, lo hacen sin el más mínimo anhelo de prédica.

 

No es fácil. No es sencillo, aun cuando se esté dotado de tanta claridad estética y conceptual, apartarse de las enseñanzas de aspecto pedagógico o de la prédica machacona que se hace desde los púlpitos de las verdades inamovibles.

 

Desde el cubismo de Picasso o de la revuelta que instauró tras “Las señoritas de Avignon”, pintura en la que según palabras de Vásquez “el cuadro no opera como el espejo de una realidad, sino como una realidad misma”, pasando por Henry Moore, ese engullidor de espacios que nos impone una lección de vacíos, alguien que descoloniza la mirada racional y muchas veces minusválida que se tiene del vacío; desde ese par de artistas revolucionarios como pocos, los ensayos de Vásquez pasan revista, a instancias de poderosos significados estéticos que desembocan en el universo escultórico de Eduardo Chillida.

 

En el caso de Chillida bastaría con recordar esta afirmación: “El material no sirve de soporte a esta escultura. Aquí el material es inseparable de su expresión, como la palabra en el poema no es solo sonido físico”.

 

El libro cierra con una reflexión sobre el llamado arte público y la confusión que impera entre una funcionalidad urbanística y un espacio que no por recogido tendría por qué dejar de ser público: habría que recordar que etimológicamente público quiere decir notorio.

 

Bueno es recordar, parece decir el autor del volumen, que ese carácter lo tiene todo aquello que aproxime a un espectador, sin importar su naturaleza. Se trata de una inalienable condición que le va bien tanto a la Gioconda colgada en el muro interior de una sala, como al Balzac que levantado por Rodin sigue ladeando una calle parisina.

 

El abrazo de la mirada

Samuel Vásquez

Cobalto, 2010

54 páginas, $48.000

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