Leer es un placer...

Consuelo Gaitán reseña Lecturas no obligatorias de Wislawa Szymborska.

2011/03/30

Por Consuelo Gaitán

Suena divertido hacer una reseña sobre un libro de reseñas. Y más divertido aún cuando la reseñista reseñada es una extraordinaria poeta, laureada con toda clase de premios —incluido el premio Nóbel—, bromista encantadora y totalmente iconoclasta: comenta libros de divulgación científica, pasando por sesudos tratados historiográficos, intercala divertidos comentarios sobre libros de superación, de historia de la moda, consejos de etiqueta, sobre extraterrestres, sin desdeñar ocuparse de autores consagrados como Thomas Mann, Montaigne o Milosz.

 

Qué prosa tan fascinante. Pero lo más fascinante es la naturaleza de la personalidad que reflejan estas prosas. Una curiosidad incontinente que no logra resistirse ante toda clase de temas: comenta libros que hablan de la vida psíquica de las mascotas o que dan consejos para la belleza en cien minutos, pero al mismo tiempo encuentra fascinante resaltar el gravísimo problema que fue la suciedad corporal en Francia durante los siglos XVI y XVII.

 

Tiene prosas tan divertidas como aquella que se refiere al libro Introducción al humor en francés en la que dice: “el humor es el hermanito pequeño de la seriedad. Son algo así como Epi y Blas, pero en formato cósmico” y comenta la curiosa contradicción que convierte el humor en un valor tan estimable que espera “con ansia el momento en que la seriedad comience a envidiar al humor a modo de revancha”. Y con gran despliegue de ironía se pregunta por qué la seriedad (siendo ella un valor incuestionable) nunca ha producido frases críticas elogiosas como “la impactante gravedad del vanguardista Z”, o comentarios sobre una pieza teatral en los que se diga que “la salva la chispeante seriedad del epílogo” y por qué, más raro aún, hay tantas revistas dedicadas al humor y no a la seriedad...

 

Esta obra, que reúne comentarios de libros de Szymborska desde 1968 hasta el 2001, finalmente termina por decir más de ella que de los libros mismos. El deleite que transmite es tan poderoso como su comentario en el prólogo: “soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado”. Y, sin embargo, el objeto de sus artículos la mayoría de las veces deja al lector sin saber de qué va el libro, pues lo que hace con mucho entusiasmo es usar un concepto, aludir a una opinión o sencillamente al título, para adentrarse en una reflexión personal que siempre deja absolutamente clara la opinión de la autora aunque el lector siga ignorando completamente el contenido del libro. Tal es el caso del magistral comentario sobre los ensayos de Montaigne “El milagro de los Ensayos”. La autora se dedica a repasar las incontables veces en que Montaigne estuvo en peligro de muerte: al nacer estuvo a punto de morir, innumerables temporales y guerras azotaron el país durante su existencia, un equívoco atentado lo dejó malherido hacia los treinta años, etc. Por otra parte, se maravilla de que los papeles originales de los Ensayos no hayan sido quemados o robados, y que sorprendentemente no se hubieran extraviado con el paso de los siglos. Después de este repaso de los milagrosos avatares que hicieron posible que la obra de Montaigne llegara hasta nuestros días, la autora, muy aliviada y agradecida con el azar, concluye con una contundente recomendación a los lectores (que se quedan sin saber de qué se trata el libro): “Por tanto, propongo leer los Ensayos con estupefacción”.

 

Lecturas no obligatorias

Wislawa Szymborska

252 páginas

$49.000

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