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Little girl blue

Juan Carlos Valencia Rincón reseña From This Moment On de la cantante canadiense Diana Krall

2010/03/15

Por Juan Carlos Valencia Rincón

Entre los escasos músicos modernos de jazz que han logrado trascender este género para atraer a un público amplio, la canadiense Diana Krall brilla con luz propia. Su estilo tranquilo, su apego a los estilos más clásicos del jazz, su atractivo fotogénico, su notoria timidez y la ausencia de modales de diva le han permitido cautivar a melómanos de edades y procedencias muy variadas. Krall es además de una excelente pianista y una floreciente cantante, una mujer hermosa y supremamente autocrítica que se ha formado en las mejores academias de nuestro tiempo. Maestros de la importancia de Ray Brown, Jimmy Rowles y Johnny Mandel aportaron a su desarrollo como intérprete y ahora su esposo, el versátil cantante Elvis Costello, ha propiciado su despegue como compositora y ha contribuido a reforzar su autoestima. Hasta hace muy poco Diana se veía a sí misma como una pianista aceptable pero desconfiaba de sus dotes como cantante. En los años noventa, sus colegas de banda la convencieron de que cantara, pero, como explicó en una entrevista reciente: “Odiaba mi voz. Me parecía que era pésima. No ha sido sino hasta los dos últimos años que empecé a considerar la idea de que no soy tan mala cantante”.

Desde su primer éxito, el compacto All for You, de 1995, Diana ha vendido millones de discos, un logro enorme en un género en el que las cifras de ventas se miden habitualmente en tan sólo miles de unidades anuales. Tanto éxito comercial le ha permitido ir quemando etapas y cumpliendo sueños: grabaciones con compositores de gran reputación, homenajes a genios del pasado, trabajos con orquestas de cuerdas, discos navideños, duetos con leyendas de la música, presentaciones en célebres auditorios y festivales. Su anterior trabajo, The Girl in the Other Room, de corte más experimental y personal, la presentó en su faceta de compositora. La crítica fue muy favorable, pero el gran público se desconcertó con el repertorio desconocido y las ventas, aunque significativas, no igualaron a las de trabajos anteriores. En su nuevo disco titulado From This Moment On, Krall regresa a su faceta más clásica pero, a la vez, cumple otro sueño, supera otra etapa al tocar junto a una gran orquesta de jazz. Sin embargo, los fanáticos de sus tríos y cuartetos no tienen de qué alarmarse. La big band invitada, en este caso la extraordinaria Clayton/Hamilton Orchestra, se amolda al estilo de Diana; gracias a los arreglos sutiles no se convierte en una camisa de fuerza, no se atraviesa con estridencias en el camino de la cantante, sino que complementa y resalta el talento en ascenso de Krall. Hay algunos temas de ritmo rápido como el que da título al disco, pero la mayoría de las canciones que escogió son más tranquilas e íntimas, sin llegar a la melancolía profunda del disco anterior, pero contundentes y sentidas. El trabajo vocal es más fluido, expresivo y libre, quizás una consecuencia del gran logro personal que constituyó su disco anterior y una prueba de la mayor confianza que está sintiendo en su talento como cantante. En From This Moment On no hay composiciones originales, pero la entonación de Diana Krall en baladas como “Little Girl Blue” y “Willow Weep for Me” transmiten una veracidad y una vulnerabilidad que superan las de sus grabaciones anteriores y convierten a esta grabación en un disco indispensable para los muchos seguidores de la gran artista canadiense.

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