RevistaArcadia.com

Lo que va de Hannah Arendt a Álvaro Uribe

Boris Salazar reseña Guerreros y campesinos, un libro de Alejandro Reyes Posada

2010/03/15

Por Boris Salazar

La violencia no es poder. Y la violencia reinventada todos los días que ha dominado la historia de Colombia durante décadas solo ha sido posible porque la nación nunca ha logrado consolidar un poder estable y democrático, basado en una comunidad libre y participativa. Ha habido, en cambio, poderes transitorios fundamentados en violencias diversas en su crueldad y alcances. Esos poderes, que han conducido a nuevos procesos de violencia, han apostado —en su momento y con la fuerza que les daban las armas y la coerción— a convertirse en poderes legítimos. No lo han logrado. Y allí está el desafío planteado por el libro de Alejandro Reyes: ¿Es posible que la violencia legítima del Estado ponga fin a todas las violencias?

Reyes cree que el proyecto de seguridad democrática de Álvaro Uribe lo logrará. Cree que las armas del Estado, que condujeron a la desmovilización paramilitar, derrotarán a la guerrilla y a las bandas sobrevivientes y consolidarán un Estado democrático en el que las reformas necesarias para disminuir la desigualdad, y reparar el despojo de la tierra sufrido serán realizadas.

El libro de Reyes está compuesto de tres partes diferenciadas, no siempre compatibles. La primera es una excursión, de la mano del pensamiento de Hannah Arendt, por el campo de la filosofía política. La segunda es un estudio empírico, basado en fuentes secundarias y algunas primarias, de los procesos de despojo de la tierra por parte de las organizaciones armadas ilegales. La tercera es un comentario acerca del contrabando y lavado de activos en zonas fronterizas que agrega muy poco a las dos partes anteriores.

Reyes retomó la tesis básica de Arendt para pensar la larga duración de nuestra violencia. Esta es la oposición esencial entre violencia y poder. La violencia crece sin límites cuando no hay un poder que la contenga y puede llegar incluso a destruir el poder existente, pero nunca podrá ser un poder legítimo. La debilidad del poder conduce a la violencia, pero la violencia no conduce al poder. El poder, dice Arendt, “nunca es la propiedad de un individuo; pertenece a un grupo y se mantiene en existencia mientras el grupo se mantenga junto”. Por lo tanto, el poder resulta de la acción concertada y colectiva de grupos humanos, no de la violencia que puedan ejercer. La violencia resulta de la impotencia para construir un poder legítimo. Pero nada excluye el ejercicio de la violencia por parte de las mayorías.

El autor olvida un eslabón fundamental del argumento de Arendt: el poder no es más que el resultado de la acción concertada de grupos sociales. Y en la Colombia de hoy, el poder ejecutivo ha logrado tanto su elección como su reelección, en alianza con fuerzas regionales que han derivado su poder de la violencia y el despojo ejercidos en el pasado.

La segunda parte del libro permite ver los efectos terribles del despojo, y de las redes sociales que lo legitiman. Actúa como freno realista a las excursiones idealistas de la primera parte, mostrando cómo las vastas redes sociales de terratenientes, inversionistas y políticos han permitido la legitimación social del despojo logrado a sangre y fuego por los guerreros.

En la página 109, el autor cuenta que el presidente Uribe lo llamó para felicitarlo por su columna del 5 de diciembre de 2006 en el diario El Tiempo. La columna hacía una presentación compacta de la tesis central del libro que hoy publica. Después de transcribirla, el autor dice que su tesis ha sido “confirmada por los hechos posteriores”. Es una pena que la segunda parte de su libro sugiera lo contrario. Bastaría con seguir, por las notarías de la patria, el rastro de sangre que han dejado los miles de contratos de compraventa y títulos de propiedad que cambian todos los días de manos, legitimando el despojo que Reyes ha investigado durante años con rigor ejemplar.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.