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Los dioses olvidados

Lida Marcela Pedraza reseña Los dioses de Grecia del escritor suizo André Bonnard

2010/03/15

Por Lida Marcela Pedraza

André Bonnard nació el 16 de agosto de 1888, en Lausana, Suiza. Para muchos, su nombre puede no decir nada, pero se trata de uno de los estudiosos de la cultura griega definitivos en Occidente. Bonnard hizo sus estudios en la Facultad de Letras de esa ciudad y obtuvo su licenciatura en 1910. En 1928 se encargó de la cátedra de Lengua y de Literatura Griegas de la Universidad de Lausana. Y en 1957, se retiró con el fin de consagrarse a su obra. A los 40 años publicó su primer libro, una traducción libre del Prometeo de Esquilo. Dieciséis años más tarde apareció Los Dioses de Grecia que acaba de ser publicado en Colombia, en una traducción al cuidado del profesor y escritor nariñense Édgar Bastidas Urresty.

El libro, publicado en 1944 por la editorial suiza Mermod, se convirtió años después en un preciado hallazgo literario para su traductor, quien se introdujo en el mundo de estos relatos. Bastidas encontró el texto abandonado en una de las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Colombia. Con la obra en sus manos no solo profundizó en el estudio del francés y se introdujo en el mundo humano, demasiado humano de la mitología griega clásica, sino que en 1964 inició la primera traducción al español, labor que culminó en 1965. La segunda versión, corregida y transcrita cuarenta años después, fue revisada de manera definitiva.

Como lo cuenta Bonnard en el prólogo del libro, escribió los retratos de estos dioses después de leer a profundidad las obras de los poetas griegos y los relatos de las historias del arte antiguo. Para dar una imagen lo más exacta, fiel y coherente de los dioses, Bonnard leyó a Píndaro, Homero y Esquilo, entre otros.

El libro está compuesto por quince capítulos y un diccionario mitológico. Muestra la naturaleza de los dioses que moraron en el Olimpo. Y nos regala, además, dos espléndidos capítulos: “Presencia de los dioses” y “Poesía de los dioses”, sin duda los más logrados.

“Presencia de los dioses” es la manera de decir de Bonnard que el mundo está poblado de dioses. Es una especie de paráfrasis de la Creación del Génesis de la Biblia. La tierra es exaltada aquí como la más grande divinidad, como el asiento seguro de los vivientes. “La Noche reinaba. El Día no existía aún. La Tierra existió sola, en su fecundidad sin límites. Entonces engendró el Cielo, que la cubrió”.

En el capítulo con el que se cierra el libro, “Poesía de los dioses”, se encuentra la explicación a la relación entre los dioses y los hombres. Son los poetas griegos los que les hablan a los dioses. Los dioses están revestidos de la exuberancia de la vida. Bonnard escribe: “Los dioses son inmortales. No eternos. Nacen como nosotros, disfrutan la vida como nosotros —y no la pierden—. No creadores sino criaturas, viven entre las criaturas, en el amor de las cosas visibles. Son nacidos no antes del mundo, antes del cielo y de la tierra y, a veces, de una carne mortal. Visibles o invisibles, tienen como nosotros cuerpos de carne y de sangre, pero su sangre y su carne son incorruptibles”.

Aunque por mucho tiempo pareció olvidado, después de su muerte ocurrida en Lausana en 1959, para nuestra suerte, un feliz hallazgo y un trabajo a lo largo de muchos años ha hecho que vuelva a estar entre nosotros.

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