Los hijos perdidos

Diana Ospina reseña la película London River dirigida por Rachid Bouchareb.

2010/11/18

Por Diana Ospina Obando

Las tragedias tienen múltiples caras y están compuestas por pequeñas historias que solemos desconocer. London River, dirigida por el director francés de origen algeriano Rachid Bouchareb, parte de esa premisa.

 

Elisabeth Simmonds, de religión cristiana, vive en una isla del Canal de la Mancha dedicada a las labores del campo; cultiva, alimenta sus animales y visita con asiduidad la tumba de su joven marido fallecido en la guerra de las Malvinas. Ousmane, por su parte, es musulmán y trabaja como guardia forestal en Francia. Hace quince años que dejó África. Estas personas, en apariencia disímiles, tienen algo en común: han llegado a Londres en busca de sus respectivos hijos, de los cuales no se sabe nada, tras las bombas que sacudieron la ciudad el 7 de julio de 2005.

 

Lo que se inicia como un viaje de búsqueda terminará por convertirse en una serie de inesperados reencuentros. Bouchareb sigue, muy de cerca, a sus personajes deambulando por Londres. Planos cerrados, cámara al hombro, por instantes nos sentimos espiando a estos padres adoloridos que no parecen encontrar rastro alguno. Las tomas cerradas acrecientan el dolor, el ensimismamiento y la angustia. La señora Simmonds, interpretada por una consolidada y firme Brenda Blethyng, solo recibe sorpresas cuando empieza a descubrir la vida que su hija Jane ha llevado en esa ciudad. Por primera vez, mientras duerme en su cama, mira sus cosas, conoce su barrio y sus rutinas, la atribulada madre debe aceptar que en realidad no sabe quién es esa joven mujer a la que ya no reconoce.

 

Sotigui Kouyaté, en, por desgracia, su último papel (falleció poco después), interpreta magistralmente a Ousmane y demuestra con creces por qué recibió en el 2009 el Oso de Plata por esta actuación. Ousmane dejó a su hijo Alí desde que tenía 6 años y no lo ha vuelto a ver. Busca un adulto sin rostro, desaparecido como tantos otros en esos aciagos días; lo hace porque la madre de Alí le ha rogado que lo encuentre y lo lleve de regreso a África. Él cumple esa encomienda sin cuestionarse, con firmeza, e intuimos que en cada paso que da ese hombre grande, solitario y desencantado, espera redimirse un poco.

 

Cada uno, a su manera, como podemos ver, busca algo que se ha perdido desde antes y que sólo se ha hecho manifiesto con el estallido de las bombas y sus nefastas consecuencias. A fuerza de encontrarse en los mismos sitios, de recorrer los mismos horrores y de descubrir que cada pequeña pista los acerca más, estos dos padres terminarán acompañándose en tan difícil trance. Elisabeth se enfrentará a sus prejuicios más profundos, su mirada ingenua y reducida del mundo se verá forzada a ampliarse, nada volverá a ser lo que era. Ousmane, por su parte, descubrirá que la ausencia muchas veces se convierte en una presencia más fuerte que otras y que el no haber estado ahí mientras su hijo crecía no lo exime de haber cumplido un rol importante en su vida. Aferrados el uno al otro por unos días, esta extraña, inesperada y disímil pareja camina por la ciudad sin perder la esperanza. Llena de detalles, intimista, delicada, London River es una hermosa película sobre las víctimas de una tragedia, los dolores individuales que la componen, la esperanza de restituir aquello que se ha roto y, por qué no, sobre ese universo de silencios, malentendidos y abandonos que es una familia.

London River

Dirección: Rachid Bouchareb

Guión: Rachid Bouchareb, Zoé Galeron, Olivier Loerlle

Actores: Brenda Blethyn, Sotigui Kouyaté, Francis Magee, Sami Bouajila

 

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.