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Más tranquilos

Eduardo Arias reseña el último disco de Sidestepper, Continental

2010/03/15

Por Eduardo Arias

Si algo llama la atención de Sidestepper es que cada uno de sus álbumes es muy distinto de los demás. Cada nuevo trabajo apunta a geografías distintas, establece cruces y conexiones diferentes. Si los discos de Sidestepper trajeran un gps incorporado, señalarían coordenadas bien diferentes. De Londres a Bogotá a Puerto Rico a San Andrés al Chocó a cualquier parte donde suene un tambor, una gaita, un cántico al que se le pueda acoplar una guitarra eléctrica, un sintetizador, un saxo.

Tiene que ser así porque, al final de cuentas, Sidestepper es el resultado de los largos años de viajes de Richard Blair a través de Colombia y América Latina para empaparse del folclor y de los distintos sonidos que encuentra en los caminos de tierra de las veredas apartadas y en las calles asfaltadas de las ciudades. Un viaje que, a partir de 1997, comparte con Iván Benavides, otro viajero de la música que desde hace rato es una figura capital de la nueva música de Colombia.

Así, el ya lejano Southern Star de 1997 fue una ingeniosa y divertida aproximación del drum n´ bass a los sonidos urbanos populares de Bogotá. En este la batuta la llevaba Richard Blair. A partir de su unión con Benavides (en aquel mismo año de 1997) Sidestepper se ha convertido en un laboratorio sonoro en el que ambos intentan mantener, como dirían los físicos, el equilibrio inestable de las fusiones. En el álbum More grip (2001) la salsa brava estilo Fania aplastó a Blair mientras que 3 AM In Beats we Trust (2003) comenzó a tomar protagonismo el folclor colombiano, pero también géneros como el hip hop, que se ha convertido en un medio de expresión genuino de los habitantes de los barrios de las ciudades grandes y no tan grandes de Colombia.

En Continental todo parece inclinarse hacia las tonadas del Pacífico colombiano, aunque también asoman de tarde en tarde lo antillano, los africanos contemporáneos y el hip hop.

Benavides canta “Paloma”, el tema que abre el álbum, y a partir de allí las voces principales se las reparten Goyo, Érica y Janio, nombres de combate de Gloria Martinez, Érika Muñoz y Janio Coronado. Detrás de ellos se encuentran, además de Blair y Benavides, músicos muy apegados a las fusiones y las mezclas del folclor con los sonidos contemporáneos: el guitarrista Teto Ocampo y el baterista Kike Egurrola. Como invitados figuran el trombonista Gustavo García ‘Pantera’ y el saxofonista Jacobo Vélez, líder del grupo Mojarra Eléctrica.

Continental es un álbum tranquilo, calmado, evocador, muy alejado de las descargas sonoras de More Grip. Lleva la fiesta pero la lleva por dentro, entramada en los ritmos por lo general suaves de la percusión. Una fiesta escondida entre textos cargados de nostalgia y poesía, las atmósferas sonoras de Blair y sus teclados, de la guitarra de Teto Ocampo, de los ocasionales solos de los cobres.

Y aunque cada canción tiene su aire propio, siguen un esquema muy similar. Una voz líder que dialoga con un coro, que casi siempre hablan de amor. Pero también se le canta al desarraigo de quienes se ven obligados a migrar del campo a la ciudad y a la resistencia cultural.

Un álbum que uno oye una y otra vez sin aburrirse. A medida que uno se familiariza con las canciones comienza a descubrir pequeños detalles (sonidos, ecos, reverberaciones) que dan a entender que detrás de cada canción hay mucha búsqueda, mucha paciencia y, sobre todo, mucho corazón. Cada una tiene un sello particular. Gracias a grupos como Sidestepper y a álbumes como Continental uno le apuesta confiado al futuro de la música colombiana.

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