RevistaArcadia.com

Monsalve Raga y zumba

José Alejandro Cepeda reseña Raga que Zumba un disco de Juan Sebastián Monsalve Trío

2010/07/13

Por José Alejandro Cepeda

Uno de los conceptos más difundidos en la actualidad es la globalización. Para escapar del laberinto de su debate podemos simplificar diciendo que trata sobre la aproximación a tiempo real de la circulación de información, la interdependencia entre naciones, los círculos de poder, la cultura y los individuos. Pero sería inútil decir que fenómenos como las migraciones, las relaciones internacionales, el comercio y, claro, los intercambios entre lenguajes son algo nuevo. En ese sentido el arte siempre ha tenido algo de global. Si un género lleva insistiendo un siglo largo como diálogo cultural es el jazz, y Colombia gracias a artistas como Juan Sebastián Monsalve no es la excepción. Sobre el nivel alcanzado él responde promisorio: “frente al jazz latinoamericano actual el colombiano tiene una identidad y frescura únicas, y existe una clara intención de muchos de abordar nuestras tradiciones desde una perspectiva global y eso está generando una nueva identidad musical nacional”.

¿Qué es entonces lo que raga y lo que zumba en esta grabación? Raga, claro, la influencia foránea de músicas como la clásica india, la interior colombiana y el jazz norteamericano a través del formato trío del bajo eléctrico de Monsalve, el sobresaliente piano de Adriana Vásquez y la batería de Pedro Acosta. Ofrece títulos de ida y vuelta dignos del mundo de hoy y el nuevo milenio como “La turca vallenata”, “La puya rola”, “Yuma en Guagua” o “Raga que Zumba” que dialogan de manera refrescante con lo provinciano y lo universal. En otras palabras, destilan jazz. El resultado no es solo un álbum que se suma a la lista del creciente movimiento en Colombia, sino que da continuidad al primero de Monsalve como solista (Bunde nebuloso, 2001) pero con un tiempo de mayor estructuración íntima, cercano por momentos a la música de cámara, diferente a la aventura de su grabación anterior que lo llevó hasta Nueva York. Aquí sobresale como productor, compositor y arreglista en torno al piano. Al escucharlo da la sensación de que la última propuesta de uno de los músicos jóvenes más activos del país en las denominadas Nuevas Músicas Colombianas —Curupira, Comadre Araña, Bolaefuego o Cuatroespantos— es un disco de esos que se crecen a medida que avanzan. O termina de concretarse con la contundencia adicional de la voz de Anandita Basu y el saxofón de César Medina para atrapar al oyente en definitiva.

Y lo que zumba no es otra cosa que el mismo Juan Sebastián, quien con actitud independiente (“el camino difícil pero el único en el que algunos nos sentimos a gusto”) y de calidad (no basta con considerarse alternativo, indie o jazzman, advierte el crítico Simón Sinclair) atiende conciertos, aporta a la academia y la industria discográfica, estudia multimedia y tiende puentes entre músicos veteranos y emergentes, labrándose el ser reconocido maestro por mérito propio. En “Raga que Zumba”, por ejemplo, hay un avance perceptible desde el detalle, y es que su propio bajo, en vez de ser la proyección de su fuerte personalidad musical, se siente más discreto en volúmenes y está por entero al servicio de la música. Esto se extiende a todo el álbum y a su labor actual. Como diría un gran bajista, el argentino Pedro Aznar, esa es la verdadera prioridad de todo buen músico.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.